lunes, 5 de diciembre de 2011

La Biblioteca de Lucien. Kid Eternity

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GUION: Ann Nocenti
DIBUJOS: Sean Phillips
EDITORIAL: Planeta
PVP: 30,00 €


Tomo tapa blanda. 416 ogs color. 15 x 23 cm. Recopila: "Kid Eternity #1-16" USA.

Publicado en los USA ya hace unos cuantos años, cuando nos despedíamos de los ingenuos ’80 y nos escatimaban ya en los ’90, Planeta se acuerda de recuperar material inédito en nuestras tierras, ahora que la crisis agujerea nuestras economías.

El clamor era constante desde que yo era un criajo, y éramos incapaces de comprender el motivo por el cual algunas obras permanecían en la oscura buhardilla de las obras vírgenes. Además de Constantine, otras criaturas deambulaban por el universo adulto de la editorial americana sin pisar costas patrias. Una de las asignaturas pendientes de todos los tiempos comienza a disiparse gracias a la iniciativa llamada La Biblioteca de Lucien.

En un formato interesante, sin escatimar en gastos para el lector (adulto y con ingresos, espero, u olvídate de coleccionar cómics), esta propuesta recopilará obras no leídas en nuestro país con personajes tan interesantes como Black Orquid, Swamp Thing, o el mismo Kid Eternity.

El protagonista es un chaval que murió por error siendo un crío, en la 2ª GM. Reparan el abuso otrogándole ciertos poderes, como la capacidad de recuperar inteligencias muertas, leer el pensamiento, teleportarse a través del espacio y las dimensiones, etcétera. A cambio, deberá salvar a la humanidad, creo, permitiendo que avance otro paso en su evolución moral, que trascienda como especie y como grupo de individuos.

Las sensaciones que te acaparan ahora mismo son correctas, si desconfías del producto final. Nocenti aborda la propuesta con entusiasmo, y cometiendo el error que afloraba cuando liberabas la lectura a clientes maduros: tratando temas dispares, desligados, ofreciendo la particularidad del arte, personal, a cambio de sabotear lo mejor del cómic, sus más efectivos méritos.

El personaje hace lo que puede, enfrentado a un mundo incomprensible, ciertamente retorcido por el afán de la guionista. Cruza parejas con talento, esperando procrear un ángel, mantiene una terapia con Freud y Jung, despierta a los dioses y resucita a Marilyn y a Tesla, ingresa en la locura, en el ciberespacio, y visita al diablo en el infierno. Todo para acabar donde empezó, sin manual de instrucciones ni más guía que su propia buena intención, como si eso bastase.

Los dibujos son para un joven y tenaz Sean Phillips, quien sabe leer la ruta impuesta por su colaboradora, y no se desorienta en el trabajo (debe ser el único, por cierto). Lejos del mejor artista que ahora, como unos veinte años después, ilustra otros insignes títulos, pero el hombre se adapta a las pretensiones del guión y de la editorial.

Ahora entendemos que, en su momento, el público español no estaba en absoluto preparado para afrontar la lectura de una obra de estas características. El tiempo no ha cambiado las cosas, pues ahora el sello adulto evita confrontaciones metafísicas en exceso complicadas, dejando tales menesteres para paisajes más abonados. Antes de abordar su confusa asimilación, recomiendo Shade de Milligan, Los Invisibles de Morrison, o Promethea de Moore, igualmente retorcidos, pero con más cancha al arte de la viñeta.


Valoración: 4/10


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