sábado, 29 de agosto de 2015

El caminante


GUION Y DIBUJOS: Jiro Taniguchi
EDITORIAL: Ponent Mon
PVP: 12,50 €


Tomo 156 pgs b/n, tamaño 17x24 cm (casi como un comic-book), con solapas.

Cada año, por estas fechas, procuro tomarme la molestia de leer y reseñar algún cómic de orígen nipón, por aquello de conmemorar, a mi manera, el evento mangaka anual de Barcelona, el Saló del Manga de l’Hospitalet. Resulta un interesante ejercicio, que recomiendo a todos, evocar los tiempos escolares, cuando nos obligábamos a leer un título concreto. Los resultados son, a veces, sorprendentes.

En esta ocasión, he echado mano a uno de esos títulos obligados, referente de la lectura manga contemporánea. Jiro Taniguchi sorprendió a propios y extraños, hace ya algunos años, con la publicación de la hermosa Barrio Lejano, excelente reflexión sobre la juventud perdida, y la relación con los progenitores. Repitió planteamiento y reconocimiento en El almanaque de mi padre, completando una etapa inolvidable de su labor comiquera.

Recientemente, he optado por recuperar parte de su extenso trabajo, procurando hallar aquella publicación que cierre con broche de oro su labor. Por desgracia, mis esfuerzos son infructuosos. Y me expongo a la irritación y lapidación popular, cuando expreso mi profunda decepción tras leer El Caminante.

A lo largo de las páginas distribuidas en breves episodios, el autor, a través del paseante, nos enseña un ejercicio de reflexión, relajación expresa en el arte de ir de un lado a otro, sin llegar a ninguna parte, sin objeto ni propósito en el desplazamiento, más que observar, admirar, y respirar.

Puede parecer hermoso, una sublevación de los sentidos, el despertar de una sensibilidad oculta en la cotidianeidad del día a día. A mí me parece que algunos tienen mucho tiempo libre, y muchas ganas de hablar sin tener nada más que decir (algo que a mí se me da bastante bien). No es una crítica al autor, quien ya ha demostrado saber transmitir sensaciones y sentimientos con simplicidad y maestría. Sencillamente, el trabajo de calcar la realidad una vez y otra, sin más intención que recordarnos el significado de la vida, me resulta exasperantemente recurrente. Ya lo pillé cuando llevaba diez páginas, gracias.

Siempre puedo limitarme, en el futuro, a la mera contemplación del bello grafismo que despliega, de manera constante, tan insigne autor. Pero eso me resulta a todas luces insifuciente premio, cuando la garantía de una interesante historia que acompañe se transmuta en una fatua promesa rota, una y otra vez.


Valoración: 3/10

Endurance


GUION Y DIBUJOS: Luis Bustos
EDITORIAL: Planeta
PVP: 12,95 €


Tomo tapa dura, 184 pgs b/n. 18 x 24,5 cm.

Se buscan hombres para viaje peligroso, sueldo bajo, frío extremo, largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito. Anuncio publicado en London Times el 29 de diciembre de 1913.

Ernest Shackleton era uno de esos incansables aventureros, intrépidos exploradores cuya necesidad de pisar inhóspitas tierras sobrepasaba con creces la de sus semejantes. Uno de esos últimos románticos, ávidos de pasar a las páginas de la posteridad como inquieto descubridor, valiente expedicionario.

Esta es la narración que cuenta los avatares de este legendario capitán y su tripulación, compuesta por 28 hombres, a bordo del Endurance, aciago navío con el que se pretendía arribar a las costas antárticas, para luego emprender el que se suponía sería el auténtico desafío de la expedición: cruzar el continente a pie.

Luis Bustos nos sumerje en esta locura de viaje, como uno más del pasaje, compartiendo desconfianzas iniciales, que luego evolucionarían a profunda amistad. Al comienzo de lo que sería la Primera Gran Guerra, que terminaría con todas las guerras, le damos la espalda a lo peor del ser humano, para ofrecer otro aspecto del hombre, que incluye perseverancia, confianza, honor y lealtad.

No puedo quitarme de la cabeza la facilidad con la que el autor provoca angustia, sintiendo el hielo resquebrajando, implacable, el casco del buque, única barrera entre nosotros y la cruenta naturaleza, el frío extremo, y la muerte segura.

Esta pavorosa puesta en escena se tibia debido al estilo gráfico escogido para narrar la historia. Confusión entre los pocos protagonistas de la aventura, propiciada por un grafismo nada amigo de la expresividad, del rostro humano. Para rematar, el gris se convierte en un arcano punteado, que me provoca poco menos que urticaria. Flaco favor ambas opciones para mantener el dramatismo de la trama.

Resulta atractivo conocer algo más sobre ese aventurero, deseoso de emular a su contemporáneo Amundsen. La historia de un arrojo imperativo disfrazado de fracaso. Eso sin olvidar que hace hincapié, de manera efectiva, en uno de los miedos más inculcados en la humanidad: el temor a las fuerzas desatadas de la naturaleza, y la impotencia del hombre a la hora de enfrentarse a los dioses.


Valoración: 5/10

Mi pequeño


GUION Y DIBUJOS: Olivier Schrauwen
EDITORIAL: Norma
PVP: 18,00 €


Tomo 56 pgs color, tapa dura, tamaño 17 x 24 cm.

Muy rara vez, escojo mis lecturas en función del arte impreso en sus páginas. Casi siempre es en la historia, o en su defecto en el guión, donde pongo mis esperanzas de gozo y disfrute, antes de encomendarme a una historieta en particular. Este caso es, precisamente, una de esas excepciones que sirven para confirmar tan pulcra regla.

Cualquiera que eche un primer vistazo a esta obra comprenderá mi punto de vista. Estrechamente relacionado con el estilo gráfico de primeros de siglo XX, utilizado mayormente en los ámbitos de la publicidad, esta inspiración provoca una más que evidente inspiración, rindiendo incluso sentido homenaje en algún oculto detalle, o alguna evidente representación.

Del mismo modo, la historia que sirve para envolver este proyecto gráfico, consigue poco menos que remover las entrañas. Y no lo digo en el sentido peyorativo, conste. La escena del parto post mortem define perfectamente la escandalosa sensación de rechazo que obliga el autor.

Si prestáis atención a la portada, junto con el maduro progenitor aparece una figura obscena, grotesca, representando al desgraciado vástago protagonista de los avatares narrados en estas páginas. Una circunstancia que Schrauwen relaciona íntimamente con el revolucionario y publicista estilo prestado del siglo pasado.

Trabajo pulcro, cuidado, que peca sin embargo de relajo en el absurdo, al extremo que se compara, muy dignamente, con Little Nemo. No basta la experimentación gráfica, por muy resultadista, para confirmar el resultado como buen cómic. Imprescindible, sin embargo, para el crítico explorador de nuevas tendencias, siempre a la zaga de una apuesta por la innovación, a la espera que vaya acompañado de un guión a la altura.


Valoración: 4,5/10


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domingo, 23 de agosto de 2015

Epileptico


GUION Y DIBUJOS: David B
EDITORIAL: Sinsentido
PVP: 20 €


Libro 376 pgs b/n, tapa dura, tamaño 18 x 24,5 cm. 2a edición.

Por fin recopilados los seis volúmenes que comprenden la obra cumbre, hasta el momento, del talentoso artista francés autodenominado David Beauchard. Originariamente La Ascensión del Gran Mal, esta serie se publicó en su país de origen entre los años 1996 y 2003, aunque fue concebida, como tenemos la oportunidad de descubrir, mucho antes, durante la vida del mismo autor.

Mucho y bien había oido hablar de este trabajo, y teniendo en cuenta mi inclinación particular como lector de cómics, ganas tenía de ponerle las manos encima. En cierta ocasión, ya tuve oportunidad de ojear una de las entregas, la cuarta si mi memoria no me falla como acostumbra. Debo admitir que ya entonces me sentí desconcertado, sentimiento éste que atribuí al hecho de que me encontraba a mitad del camino, sin indicaciones ni orientación adecuada. Fácil perderse.

Ahora, me facilitan la vida con la edición de un integral, imprescindible en el mercado comiquero actual, para recopilar toda la obra completita y compacta, aunque a un tamaño ligeramente distinto del que fue originalmente concebido. Son los inconvenientes de vivir sumergido en un período de crisis económica galopante.

Desgraciadamente, sus páginas no han alcanzado mi vena comiquera. No es la primera vez que tropiezo sin gloria con un trabajo de este autor, quien además de desconcertarme, me deja frío e indiferente con respecto a su mensaje. Culpa suya no puede ser, pues no dejo de leer loas y alabanzas respecto a esta obra. Asumo, pues, mi incapacidad de disfrutarla como un problema propio, pero no deja de ser un PAMNMHG.

Como bien nos alecciona Quim Pérez, este trabajo puede tener múltiples y diversas lecturas, cada cual con su propio ángulo de estudio y aprendizaje: sociológicamente, explica el rechazo de la sociedad ante una enfermedad agresiva; desde el punto de vista autobiográfico y psicológico, profundizar en la mente del autor, y cómo enfrenta, de manera personal, sus propios fantasmas; la terapia y la medicina como salvavidas, mentiras vendidas por nefastos sin escrúpulos, esperanza como tenaza para ahogar al desalentado. Eso sólo por indicar unas pocas premisas, las que más me han impactado personalmente.

De cualquier modo, el mayor mérito de este cómic, a mi entender, no es lo que cuenta, si no cómo lo cuenta. Diseño gráfico y arte secuencial son conceptos que, a partir de ahora, difícilmente pueden explicarse sin las referencias obligadas a este libro. Una transición histórica en la BD que se demuestra con el ejemplo de una sola obra.

A pesar de todos sus méritos, este alienado autor no logra conectar con el ávido amante de historias que se oculta en mi interior. En exceso personal, hermético, no me permite acceder a su punto de vista, vestirme con su pellejo, y compartir sus experiencias como si fueran mías. Encerrado en sí mismo, encuentra el modo de expresarse ante un interlocutor sensible, dispuesto a comprender a través de su obra. Yo, por desgracia, no formo parte de ese colectivo.


Valoración: 5,5/10

Reinos Olvidados. El Valle del Viento Helado


GUION: R. A. Salvatore, Andrew Dabb
DIBUJOS: Val Semeiks, Tim Seeley
EDITORIAL: Norma
PVP: 12,95 € c/u


Tomos tapa blanda, 128 pgs color. 17 x 26 cm.

Se completa la adaptación comiquera de la segunda trilogía basada en ese universo tan particular de D&D, Forgotten Realms, o como bien han querido traducir ciertas mentes pensantes, Reinos Olvidados. Allí, en Menzoberranzán, cuna de los maléficos elfos oscuros, surgió uno en particular que se rebeló contra su naturaleza, y decidió al fin emerger a la superficie, en busca de sí mismo, respeto, y libertad.

En la Piedra de Cristal, una poderosa gema pretende tomar el control del frío Norte, a través de las manos de un pusilánime y derrotado hechicero. Los clanes de bárbaros y enanos no estarán por la labor, y los esfuerzos de Drizzt decantarán la balanza.

En Ríos de Plata, buscan y hallan la localización de Mithril Hall, hogar del clan enano Battlehammer. Enanos Grises y algún poderoso dragón no pondrán las cosas fáciles, para bien de nuestro deleite aventurero.

La Gema del Halfling cierra este amplio arco argumental, con la resolución de cierto asunto que trae de cabeza al desventurado mediano, preso de uno de los asesinos más famosos desde Baldur’s Gate hasta Calimport.

Andrew Dabb firma esta aceptable transcripción al noveno arte de una de las obras más populares del prolífico Salvatore. Debo admitir que he disfrutado casi tanto con esta adaptación, como en su momento lo hice con los libros. La mayor parte del mérito, por supuesto, es debido a la obra literaria, pero debemos reconocer el mérito de una buena adaptación cuando la vemos, cosa no habitual. Lo mejor, nuevamente, la sabia elección de buenos y sonoros nombres: Artemis Entreri, Catti-Brie, Bruenor Battlehammer, Guenhwyvar... y los ejemplos abundan.

Semeiks y Seeley se dividen la labor gráfica de la obra. Son, desde luego, los peores dibujantes que puedes echarte hoy día a la cara. En no pocas ocasiones, puedes sorprenderlos con una pobre viñeta, de bocetos coloreados apenas, fruto probable de prisas y urgencias, tan habituales en el mundo del cómic, pero tan deplorables en un trabajo de estas características.

Para los amantes de Drizzt y sus aventuras, buena evocación de sus libros originales, con una particioación menor, eso sí, del elfo oscuro, dando pie, como es sabido, a otros personajes secundarios que toman el relevo en los diferentes desafíos. Para los despistados, mejor hacerse primero con los libros, o al menos, con la primera trilogía también editada por Norma, El Elfo Oscuro.


Valoración: 4,5/10

Los Vengadores. La Guerra Kree-Skrull


GUION: Roy Thomas
DIBUJOS: Neal Adams, Sal Buscema, John Buscema
EDITORIAL: Panini
PVP: 15,00 €


Una interesante iniciativa del PAMMHG me puso sobre la pista de este cómic. Se trataba del Cuarto Oscuro, donde, cual club de lectura al uso, acudían aquéllos que aceptaban comentar y discutir sobre una obra particular, sin las trabas y limitaciones que suponía evitar spoilers, pues todos los visitantes manifestaban conocer ya la obra. Resultó excelente su primer intento, Arrugas de Paco Roca. Cuando se propuso este título de la Marvel, yo fui el primero en anunciar que renunciaba a entrar en el ágora, pues no soy amigo de los tipos con mallas, precisamente.

El asunto del cuarto oscuro no prosperó, por algún malentendido inoportuno. Sin embargo, siempre quedó esa espinita clavada en mi corazón de lector de cómics. Está feo negarse a leer uno, por principios, solamente por creer que va a ser una bazofia. Aunque lo sea, como es el caso, mejor formarse una opinión con la mente abierta y predispuesto a disfrutar, como otros, de ese arte.

Cuando tuve oportunidad, pues, me lancé a la lectura de este clásico tebeo de superhéroes, que al parecer provocó un antes y un después, tras lo cual nada volvería a ser igual en el Universo Marvel, bla, bla, bla. Lo que encontré fue un frustrante y cutre ejemplo de aquéllas pantomimas que el gamberro de Clowes incluye en sus arrebatos.

Un montón de tipos disfrazados, bajo la mirada pasmada y bobalicona de una sociedad humana abstraída en su propio marco. Su objetivo, narrar sus intenciones y argumentos mientras brincan a lo largo de la viñeta, rimbombantes y esplendorosos, provocando un poderoso sentimiento de vergüenza ajena. Cuánto añoro el Marshal Law de Mills y O’Neil, más aún después del revolcón primigenio que me ofrecen los supertipos de esta calaña. Me quedo con la versión vengadora que apareció en el título The Authority, auténticos y proporcionados con su entorno.

En su lugar, el incombustible Roy Thomas saboreó las mieles del éxito con este conflicto intergaláctico a medio gas, una saga pueril en una colección lamentable. Eran otros tiempos, efectivamente; a principios de los ’70, cuando los tres mil millones de almas ignoraban las intenciones de Los Vengadores, o cuando un segundo era el tiempo que necesitaba una computadora para hacer el cuadrado de un número con decimales. El tiempo no pasa en balde, y esta historia ha resultado gravemente perjudicada.

La serie la ilustran auténticos currantes del gremio. Sal Buscema era un mal dibujante, pero probablemente entregaba dentro de los plazos. Los substituyó Neal Adams, mejor con diferencia, pero su posible arte queda ahogado con los retoques posteriores. También John Buscema tiene su oportunidad, sin desentonar en absoluto con las exigencias livianas de la editorial.

Patético en general, porque es infantil, pero no me lo venden como tal. Quién narices soy yo para despotricar sobre una obra que fue cabecera de infinidad de adolescentes, hace casi 40 años? Probablemente se le atribuyan méritos postreros, por aquello de influenciar generaciones venideras. A mí me sigue pareciendo un subproducto, fruto de una subcultura todavía subdesarrollada. Una bazofia, hablando en plata, cuya reedición no encuentra fácil justificación en un mercado abundante de buenos cómics, como es el que disfrutamos actualmente.


Valoración: 2/10


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The Witching


GUION: Jonathan Vankin
DIBUJOS: Leigh Gallagher, Mark Buckingham
EDITORIAL: Planeta
PVP: 14,95 €


Prestigio de 240 pgs color, tapa blanda, tamaño 15x23 cm.

El sello Vertigo ha necesitado, de manera casi enfermiza, centrar una parte de sus esfuerzos en contar historias de brujería. No es una obsesión continuada, pues pueden transcurrir largos lapsos de tiempo entre cada intento. Pero de un modo u otro, siempre acaban metiendo la pata.

Escribo de memoria, y me apresuro a asegurar, una serie llamada La Hora Bruja, de Jeph Loeb y Chris Bachalo. Otro ejemplo, Brujería, de James Robinson e ilustradores de lujo como Yeowell o Kristiansen. Incluso Thesally, aparecida en The Sandman A Game of You de Gaiman, tuvo una serie propia. Efectivamente, todas ellas cayeron prácticamente en el olvido colectivo, alguna con más merecimiento que otra.

Será por tratarse de personajes femeninos, o por carecer de una buena historia que la sustente, no dan la talla. Ahora, le doy la oportunidad a otro engendro aparecido recientemente, y casi por sorpresa, en mi librería. Se trata de este The Witching, y sus protagonistas son las parcas, esas tres brujas del imaginario grupal, que abarcan los tres estadíos de la femeneidad: doncella, madre, y anciana. Buen punto de partida.

Los motivos por los cuales los hombres nos hemos sentido intimidados por el sexo débil durante eras, son plenamente justificados, y los personifican las tejedoras, quienes guían los destinos de nuestras vidas a medida que sus caprichos conforman un complicado telar. Jonathan Vankin toma prestada la mitología disponible, con todo el potencial que conlleva, para contar con su oportunidad.

Como cabía esperar, el editor del sello adulto de la DC mete la pata en el fango, tropieza, y cae de morros. Sus amigos le indicaban que iba por mal camino, pero mejor prestar oidos sordos, y hundirse con todo el equipo. Para elevar las ventas, la tríada estará compuesta por brujas jovencitas y cachondas, mostrando carnes y suculentos atributos, siempre dispuestas a soltar algún discurso chorra feminista para no enfurecer a las entidades. Conste que no tengo objeción alguna a lo de los atributos, pero demonios, la queja es para la trama.

Leigh Gallagher no tiene mucho bagaje previo, pero hizo un cómic para patrocinar unos vaqueros. Ahora nos lo cuelan en un trabajo del sello Vertigo, sin mucho columpio detrás, tú sabes, impulso. Y es que aquí importan las historias, y no es el primer ejemplo de cómic adulto en el que las ilustraciones importan un pimiento. A pesar de todo, es de lo mejorcito del cómic. Estoy obligado a mencionar a Buckingham, pues aparece en los títulos, aunque sólo participa en uno de los capítulos del volumen; puedo decir que mantiene el nivel átono de la serie, y poco más.

Las portadas son de Tara McPherson, auténtico cebo para picar y adquirir este ejemplar. Su participación en Fables no pasa desapercibida para los editores, afortunadamente para nosotros.

Una pena el enésimo intento yanki de contar historias de brujas, con las parcas y los flujos femeninos comandando las decisiones fundamentales de la humanidad. Dentro de 28 días, una nueva oportunidad. Yo aprovecho para tirarme... al monte.


Valoración: 3/10

miércoles, 19 de agosto de 2015

La anciana que nunca jugó al tenis

wrapimgGUION: Zidrou
DIBUJOS: Varios
EDITORIAL: Norma
PVP: 15,00 €


Un conjunto de relatos, independientes lecturas agrupadas bajo un solo título (La anciana que nunca jugó al tenis y otros relatos que sientan bien), con el único factor común del guionista, que no es poco. Y se trata nada menos que de Zidrou, un autor que se ubica cómodo en el panteón de los mejores, discutible, pero también en el de los más influyentes y relevantes, algo fuera de duda.

Otro elemento que comparten todas las pequeñas historias de este álbum es su carácter humano, ese sentimiento agradable y cálido que se filtra desde sus páginas. Buenos sentimientos, pequeñas acciones bienintencionadas que repercuten en el entorno, y perfilan esa agradable sensación de melancólica felicidad, tan entrañable como el olor del pan recién hecho por las mañanas, o las vespertinas horas compartidas con adolescentes amistades allá en nuestro más preciado pasado.

Una retahíla de buenos dibujantes han desfilado bajo la batuta de Zidrou, muchos patrios, por cierto, lo que nos hincha de orgullo. La lista la componen mi compatriota Pedro Colombo, Sergio Córdoba, Esther Gili, Homs, Simon Hureau, Jordi Lafebre, Jordi Sempere, Maly Siri, y Laurent Van Beughen. Me olvido de entintadores y coloristas, pero no conviene abrumar en una breve reseña.

Entre las pequeñas historias que componen el libro, me centraré en, por ejemplo, la que da título al álbum, La anciana que nunca jugó al tenis, ilustrada por Lafebre. Una fábula sobre la soledad, pero también una alegre sátira compartida por unas criaturas dependientes de la rutina con fecha de caducidad. También quiero destacar Las quemaduras, dibujada por Hureau, el nacimiento de una bonita historia de amor imposible, tierna a su vez.

El que se acerque a esta obra conociendo trabajos previos de Zidrou, ya sabrá a qué atenerse. Cualquier otro debe aventurarse con el alma limpia y los ojos de un niño (o una persona enamorada de la vida), para disfrutar de manera conveniente de ese ramalazo de virtud humana que alberga cada uno de nosotros. Como siempre, advertir del inconveniente que padece cada una de las obras que contiene distintas historias con diferentes autores implicados, y es que no todas pueden tener el mismo nivel de calidad. Pero eso ya lo sabemos todos.


Valoración: 7,5/10


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Sudd

wrapimgGUION: Gabi Martínez
DIBUJOS: Tyto Alba
EDITORIAL: Glenat
PVP: 16,95 €


Tomo tapa blanda con solapas, 17x24 cm., 176 pag. Color.

Resulta que hay una región, allá en el sur de Sudán (Africa Central), que ofrece una muy particular geografía, única en el mundo. El agua fluye a través de múltiples canales entrelazados cuya situación cambia cada año. La extensión del terreno inundado es variable, pero durante la estación lluviosa puede alcanzar los 130000 kilómetros cuadrados. En efecto, hay países europeos no tan grandes.

Ahora tenemos un bonito proyecto, consistente en reunir a un variopinto grupo de personas, de distintas nacionalidades y distintos estratos sociales, y subirlos a una barcaza e iniciar un trayecto a través de dicha región. Imagina que sucediera algún inconveniente, y se vieran varados en mitad de la más inmensa nada, incomunicados y atemorizados por su suerte. Cuál sería el valor de un traductor en dichas circunstancias? Dejaría de ser un ente anónimo e invisible, para convertirse en el eje fundamental de la nueva situación a bordo?

Así se presenta esta novela gráfica, que si bien me pasó desapercibida en primera instancia, me ha satisfecho con creces. Gabi Martínez muestra, en su primera incursión en el medio, una situación paulatinamente más extrema, más acuciante y angustiosa, donde no faltan los elementos habituales: pobredumbre, insalubridad, nubes de insectos, malestar, incomodidad, superstición, desconfianza…

Ayuda y mucho la labor artística de Tyto Alba, quien con sus dibujos al agua plasma sin dificultad ese ambiente cargado y saturado. No es casualidad que el lector pueda compartir esas desagradables situaciones a medida que transcurren los días en tan desolado pasaje.

Bonito proyecto difícil de localizar ahora mismo, si no es en mercado secundario, debido a la desaparición de la editorial Glenat. Ambos autores disponen de otro título bajo el auspicio de Astiberri, Sólo para gigantes, un libro que no tardaré en comentar por estos lares.


Valoración 7/10


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Tungsteno

wrapimgGUION Y DIBUJOS: Marcello Quintanilha
EDITORIAL: La Cúpula
PVP: 18,50 €


Tomo 188 pgs b/n, tapa blanda con solapas, 17x24 cm.

Sobre el cómic brasileño poco puedo aportar, con lo que ninguna referencia previa sirve para poner en antecedentes al lector interesado. Sirva al menos el principio fundamental que justifica su presencia en este nuestro interesado rincón, pues si hasta aquí llegó, alguien debió traerlo. Mi turno.

En la costera ciudad brasileña de Salvador de Bahía, dos tipejos utilizan artes prohibidas de pesca para alimentar el zurrón, a saber, explosivos. Dicha actividad llamará la atención, primero de un joven don nadie, después, de un retirado oficial del ejército, todo arrugas y donaires. Así se incicia una serie de respuestas que involucrará a todos nuestros protagonistas, un grupo variopinto de personajes que poco o nada tienen en común entre ellos.

Ese resulta ser el mejor mérito de esta obra, la manera en la que introduce a esos personajes, nos va familiarizando con ellos, con sus circunstancias y sus motivaciones. Así entendemos, o no, sus reacciones, en una trama provista de ritmo y acción, acicate para no perdernos en un primer y desconcertante acercamiento a la misma.

El señor Quintanilha ha sabido entronizar con un público adicto a las buenas historias de corte intenso y dramático. Como se define en la contrasolapa, Tungsteno es un pedazo de serie negra cruda, salvaje y a plena luz. Si toda su obra es tan directa y fascinante, no creo que tardemos en ver más material por estos lares.


Valoración: 8/10


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domingo, 31 de mayo de 2015

Trillium

wrapimgGUION Y DIBUJOS: Jeff Lemire
EDITORIAL: ECC
PVP: 17,95 €


Debido al poco tiempo de que dispongo ahora mismo para reseñar, presto especial atención a aquellos títulos que me resultan más estimulantes (lo que sin duda ha provocado un descenso en el número de reseñas publicadas). Cuando Trillium sonó para los Eisner, y más cuando supe que se editaría en breve en nuestro país, aplaudí con las orejas, y ya la convertí en objetivo para mi colección. Ahora me congratulo de haber encontrado este ejemplar en una biblioteca.

Lemire es un autor que ya llamó la atención cuando escribía para editoriales independientes, y su esporádica aparición en Vertigo no hacía más que reevaluar su cotización; Sweet Tooth, inédita en castellano, parece ser su obra bandera. Pero ha sido con el relanzamiento del Universo DC cuando se ha reivindicado como autor de élite. Ahora tiene la oportunidad de emprender un gran proyecto, digno de la atención de los críticos, pero que a mí me ha dejado algo frío.

En el siglo XXXVIII, a comienzos de primavera (…) los restos de la humanidad se enfrentan a la extinción, perseguidos por un virus inteligente, por ejemplo. La clave de la salvación parece estar en una flor cultivada por seres azules de otro planeta, que hablan en cristiano, pero substituyendo caracteres, como en un libro de cuentos.

Por otro lado, una expedición británica en los años ’20, halla unas pirámides precolombinas protegidas por unos indígenas muy nerviosos, todavía no entiendo el motivo. Ambos lugares están conectados de algún modo a través del tiempo, y será la primera toma de contacto entre dos habitantes de ambos aspectos del universo: un muchacho y una joven cuyos destinos parecen entrelazados, y eso

Una historia de amor basada en el chispazo producido por una flor blanca de misteriosos efectos secundarios. Ahora están aquí y allí, entonces y cuándo, pero eso no resulta ni tan interesante ni tan innovador como había esperado. Aplaudo los recursos estilísticos y narrativos del autor, pero no es para tanto, y he visto ejemplos más extraordinarios antes.

Un epílogo de Jero Piñeiro define estupendamente lo mejor, y el todo, de la obra concreta y completa de Lemire: la pérdida y el duelo, la soledad de una infancia rota y el vínculo con otro ser humano que ejerce de ancla para superar la melancolía. No hay más, solamente distintas maneras de contarlo.

Lejos de ser un mal cómic, deja mucho que desear, y ni de lejos se merece las nominaciones y premios que cuelgan de la pechera. No me importaría tanto si no fuera por el exagerado precio del ejemplar, 18 napos por unas tapas blandas por las que no hubiera pagado más de 10 hace cuatro días. Sólo falta que los chicos de ECC le pongan tapas duras y suban un par de euros el precio. Además de apaleados, agradecidos. Y apruebo el invento a pesar de su desastrosa conclusión, con un episodio forzado para que ambos protagonistas se vean obligados a avanzar de la mano hacia el black hole, como quien recorre la última milla, y no unos cuantos millares de años luz.


Valoración: 5,5/10


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La piel del oso

wrapimgGUION: Zidrou
DIBUJOS: Oriol
EDITORIAL: Norma
PVP: 16,00 €


Ya iba siendo hora de volver a ponerse el traje de faena, sentarse ante el teclado, y poner en negro sobre blanco las impresiones que te deja en el alma una buena lectura. Y ha tenido que ser La piel del oso, uno de esos cómics que esperaban desde hace meses en la pila de pendientes, quien azuzara a este humilde aficionado.

Un joven acude puntual cada mañana a una apartada vila, en la cúspide de una discreta isla mediterranea, para leer el horóscopo a un anciano decrépito y melancólico. Un viejo que tiene muchas cosas que recordar, y las purgará contándoselas al muchacho, recipiente en esta ocasión de confesiones y juveniles esperanzas trinchadas.

Así asistiremos al relato en primera persona de ese anciano, otrora joven ingenuo, condenado a servir al capitoste local de una arcaica mafia italiana, a finales de los años ’30. Y todo para qué? Para justificar una prometida venganza que nunca podría llevarse a cabo, y perpetuar el sueño de una pasión nacida en el lodo de la probedumbre.

No vamos a descubrir ahora a Zidrou, sin lugar a dudas uno de los autores más brillantes y reconocidos en el actual panorama de la BD. Lo que sí me impresiona es la edad del susodicho, que apenas cuenta con cinco décadas a sus espaldas; no es un chaval, pero su trayectoria y el conjunto de su obra me apuntaba a alguien con más carga laboral y vital a sus espaldas.

La sorpresa me la he llevado con Oriol, un tipo que, probablemente, nació en la misma habitación que yo, unos diez años más tarde. Y luego se formó en la Joso, escuela que ha visto a más de un talento, entre los que cuento al propio Oriol, desfilar por sus aulas. Hace suya la narración, concentrado en cada viñeta, como un universo único donde plasmar un pedazo de historia. Una delicia contemplar esos rostros filosos, agresivos en función del carácter de los personajes, simples juguetes en manos de los marionetistas que son el dúo de autores.

Una lectura deliciosa que me ha devuelto el deseo de recomendar obras a los extraños que se acercan a la red de redes. No me cabe más que agradecer la tarea magna que ejercen los clubes de lectura de las bibliotecas municipales, que incitan a alterar el orden en el que se acumulan las montañas de los tebeos pendientes.


Valoración: 8/10



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jueves, 13 de noviembre de 2014

Comedia sentimental pornográfica

wrapimgGUION Y DIBUJOS: Jimmy Beaulieu
EDITORIAL: Sinsentido
PVP: 25,00 €


Tomo tapa blanda, 15x21 cm., 288 pag., color.

A riego de parecer un pervertido ojeador de posturas y actividades sexuales, me decido a reseñar este bonito ejemplar de buen cómic, beatífico préstamo de una de las bibliotecas públicas que abundan en mi territorio. No es que la palabra pornográfica me pasara desapercibida en la búsqueda de material inédito, pero en verdad afirmo que piqué el anzuelo cuando eché un vistazo al interior.

Como afirma el autor, el canadiense Jimmy Beaulieu, en boca de su alter ego ficticio, para él pintar un hombre es como rellenar un formulario, mientras que pintar una mujer es como paladear une crème brûlée, sea lo que sea eso, pero entiendo debe ser exquisito. Y eso mismo queda patente en las páginas de este cómic, que desbordan sensualidad en cada una de las figuras femeninas que aparecen, y no son pocas.

Por si fuera poco, y siendo el sensual arte su arma más eficaz, la lectura fluye de manera armoniosa, proyectada en distintos personajes y dispares situaciones, permitiendo que la imaginación acompañe al lector más allá de las insinuantes posturas que las buenas mozas ilustradas adoptan.

Buena propuesta lectiva la que os lanzo en esta ocasión, otorgada con la firma de Sinsentido, de quien recibo material arriesgado, pero siempre de calidad. No quiero pasar por alto los extractos que acompaña el cómic de un relato imaginario, de título Pink Floyd o El morbo de las fiestas del sótano de Beauport, escrito por el también imaginado Martin Gariépy; un libro que seguro compraría. Aquí va un fragmento gratis.

Estaba delante de la nevera abierta tomando un poco de zumo de naranja directamente de la botella, cuando vi a Sylvain por la ventana. Venía medio corriendo por la calle des Pétunias. Su expresión facial no estaba concebida para que la viese nadie: estaba aterrado. Ni siquiera parecía haberse dado cuenta de que el periquito de la señora Gosselin le había regado la camiseta de Aerosmith. Apenas tuve tiempo de preguntarme qué había sido de su contención característica antes de comprender que la causa de su conmoción también me incumbía. Al ver la hora, a punto estuve de escupir lo que tenía en la boca. Estábamos perdiéndonos los créditos del Doctor Who.



Valoración: 8/10


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miércoles, 29 de octubre de 2014

Seconds

wrapimgGUION Y DIBUJOS: Bryan Lee O’Malley
EDITORIAL: Random House
PVP: 17,95 €


Tomo 320 pgs color, tapa blanda, 15x21 cm.

Ya está aquí el segundo trabajo de relevancia del señor Bryan Lee O’Malley, más conocido por su creación populosa y adaptable, Scott Pilgrim. No te preocupes, ya nos encargaremos otros y yo en recordartelo continuamente, y si no, el propio autor, consciente de su lugar en el mundo y de quién lo ha puesto ahí. Vamos a intentar sacarle algo de punta al cómic, y determinar si efectivamente conviene su adquisición.

Muchas páginas, un buen tochal que condiciona su precio, a un tamaño levemente reducido, pero al que ya nos ha acostumbrado la editorial Random House, en su línea de publicación de cómics DeBolsillo. Y además en color, me atrevo a ratificar de óptimo para este título, algo no requerido en otros previos (sí, yo me hice con el Scott Pilgrim en glorioso blanco y negro).

Vamos con el argumento, sin destapar demasiado. Una muchacha es regente de un próspero y reconocido restaurante, sometida al típico estrés propio del trabajo, las relaciones sociales, y la acumulación de grasas en los muslos. Un día descubre el modo de corregir errores, substituir un evento desafortunado en su vida, y aflojar un poco toda esa presión. Algo de magia y de ingesta de hongos involucrados, lo que en lugar de llamar a la cautela, la convierte en poco menos que una adicta.

La moraleja ínclita salta a la vista, y seguro ya la has deducido. Vamos a los méritos del artista, capaz de contar una historia rebosante de alegría y buen rollo, incluso cuando se tuerce en los momentos apropiados de la trama. Lejos de perderse en la trampa fácil de evocar el Greyhound Day, juega con la confusión de los momentos repetidos y el pasado alterado, logrando momentos hilarantes y desbocados; pocos, sin embargo.

Gráficamente, es el mismo artista que ya reconocemos, caricaturizando hasta el extremo, y contrastando con unos fondos y paisajes esmerados y detallados. No se preocupen, tenemos a todos esos personajes simpáticos y entrañables, con grandes ojos expresivos y efectos especiales made in Japan. Interesante el aspecto que ofrece cada página, dibujando apenas el 50% de la superficie disponible, rompiendo sus propias reglas en contadas ocasiones.

He disfrutado la lectura de este cómic, aunque soy reacio a recomendarla de manera incondicional. El grafismo del autor es tan cómico que me cuesta sentir angustia o inquietud, incluso en los momentos en los que se pretende precisamente eso. No puedes ponerte trascendental con esto, pero pasarás buenos ratos.


Valoración: 6,5/10


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La Gigantesca Barba que era el Mal

wrapimgGUION Y DIBUJOS: Stephen Collins
EDITORIAL: La Cúpula
PVP: 23,00 €


Álbum tapa blanda con solapas, 21x28 cm., 252 pag., B/N.

Una metáfora de nuestra propia existencia, contada a modo de fábula tan instructiva como cruenta para sus protagonistas. Así podríamos definir este ensayo sobre la fragilidad del orden con el que vivimos nuestras vidas, o cómo la insensata sensación de seguridad puede mantener fuera de nuestro mundo al caótico reino de la creatividad.

El señor Dave es un tipo más bien anodino, como lo son todos en su comunidad; tiene un trabajo inane, un entretenimiento fútil, y una sana obsesión por el Eternal Flame de las Bangles. Vive por y para su mundo, ordenado y pulido, dando la espalda al Mar, y lo que hay más allá, caos e improvisación.

Una particularidad sí tiene el señor Paul… quiero decir, Dave. Ni un pelo en su cuerpo, más allá de las cejas. Ni uno? Un rebelde y revoltoso pelo le crece como única barba, tenaz en su presencia a pesar de los intentos del dueño por deshacerse de él. Nada del otro mundo, hasta que un buen día, su Barba empieza a crecer, indómita.

Identifican el trabajo de Stephen Collins por su línea diáfana y su capacidad de íntesis, ambas cualidades reconozco sobresalientes. No obstante, lo más asombroso de este cómic es el modo en que se narra la historia, aprovechando los muchos mecanismos del medio para mostrar y sorprender, usando las viñetas como herramientas artísticas a disposición del autor. Solamente por eso ya merece la pena su lectura.


Valoración: 8/10


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viernes, 19 de septiembre de 2014

Calle de la Estación 120


GUION: Léo Malet, Jaques Tardi
DIBUJOS: Jaques Tardi
EDITORIAL: Norma
PVP: 22,00 €


Album 192 pgs b/n, tapa dura, tamaño 22 x 29,5 cm.

Tropecé con este álbum, como me suele ocurrir, prácticamente de casualidad. Quién me iba a decir que formaba parte de una extensa colección sobre un personaje literario, de cierto prestigio y reconocimiento en el país vecino. Para más inri, no conforma la primera etapa de esta serie, con lo que me subo al carro en marcha, circunstancia que pienso subsanar en breve.

Néstor Burma es, como advierte la publicidad, un oscuro detective parisino. Una criatura nacida de la pluma de Léo Malet, escritor francés del género detectivesco con, al parecer, cierta repercusión local. La adaptación al cómic es encargo del gran Jaques Tardi, un maestro del cómic europeo, a la altura de los más grandes, quien ilustra las páginas del susodicho.

La auténtica revelación que he hallado en esta historia, es el entorno. Comienza en un campo de prisioneros nazi, en plena Segunda Guerra Mundial. El detective en cuestión es invitado de honor, se me entiende, y es entonces cuando se inicia, del modo más sorprendente, la aventura.

La matriz de la historia tendrá lugar, en cualquier caso, en territorio francés. Primero en Lyon, ciudad que aborrece el protagonista. Y luego, en un París ocupado por las fuerzas del ejército alemán. Su presencia es constante, como una bruma persistente, un olor impregnado en las ropas; pero nunca interferirá con la investigación, siendo solamente el decorado de fondo de una trama puramente detectivesca.

Poco imparcial se me puede considerar en lo que respecta a Tardi, a quien considero, como ya he mencionado, uno de los grandes. Vicios y defectos, todos los que me señalen, y alguno más, pero desde que me dejé absorver por su punto de vista sobre la primera de las grandes guerras, resulté reclutado como uno de sus incondicionales.

En cuanto a la trama en sí, puede parecer confusa y tergiversada, no lo negaré, pero lo atribuyo al novelista. La adaptación es consecuente, y si se presta la debida atención, y se procede a su lectura de una sola vez, es factible descubrir la verdad de lo sucedido en las páginas de este cómic antes de su desenlace.

Allá queda lanzado el guantelete, dispuesto a ser recogido por algún pertinaz aficionado al mundillo de las pistas y las viñetas. Pasadlo bien.


Valoración: 6/10


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The Winter Men



GUION: Brett Lewis, John Paul Leon
DIBUJOS: John Paul Leon
EDITORIAL: Norma
PVP: 16,00 €


Tomo tapa dura. 168 pgs color. 17,5 x 26,5 cm.

Tras la desintegración del imperio soviético, impulsada por la reforma y la trasparencia, quedó un vacío de poder que debía ser cubierto con prestancia. La corrupción se nutrió del hambre y la pobreza para prosperar en tierras rusas, y no tardaron en aparecer las primeras mafias, alimentadas por miembros del antiguo todopoderoso ejército. No faltaron armas, ambición, y hombres entrenados para todo tipo de misiones armadas.

A todo este berenjenal, sumamos la presencia pretérita de hombres y mujeres que, alterados de algún modo e imbuidos en una aparatosa armadura, mantenían el orden codo con codo con el único superhombre que fue capaz de amamantar la Madre Rúsia. Al fin y al cabo, estamos en un cómic, y jugamos con otras reglas.

Con este panorama, el autor Brett Lewis, parece que con cierta colaboración de su dibujante, se entretiene mostrando el tejido subterráneo y oscuro de las “mafiyas” rusas, y sus largos y arteros brazos a lo largo de todas las esferas del poder y de la sociedad. El conductor será uno de esos hombres antaño héroes nacionales, marionetas del estado, reconvertido en hombre para todo, manejado al antojo de los poderes al uso. Junto a sus colegas y amigos, se verá envuelto en un entramado en exceso confuso, demasiado brumoso en ocasiones para el lector no muy concentrado en sus menesteres. Aquí tenemos la fortuna de leer los cinco números que comprende este material y el especial adosado de un tirón, pues de lo contrario todavía estaría buscando un punto en el mapa.

John Paul Leon, encargado de la labor artística, demuestra una vez más su idoneidad para el género negro y policiaco, más que el superheróico. Al igual que sus pares, como Sean Philips, retrata personajes incorporados en su entorno hostil, como si pertenecieran al mismo paisaje. Opino que ese es su mayor mérito, y espero que prosiga por las mismas sendas.

Un retrato de la Rúsia post escisión, pero sobretodo de los rusos, hombres y mujeres de una raza muy particular, con un modo muy propio de ver y de sufrir el mundo. Sobra el punto superhéroe, por empañar una correcta representación del hampa, esta vez sin romanticismos y nostalgias de la vieja escuela.


Valoración: 5,5/10

Betelgeuse


GUION Y DIBUJOS: Leo
EDITORIAL: Planeta
PVP: 20,00 €


Tomo 248 pgs color, tamaño 17x24 cm.

Segunda entrega de eso que se ha venido bien a llamar ciclo de Los Mundos de Aldebarán. Dio comienzo, precisamente, en un primer ejemplar denominado Aldebarán, recopilando las primeras aventuras de unos jóvenes y emprendedores colonos, ubicados en el primer intento de colonización espacial.

En esta ocasión, nos narran la suerte de esa otra nave espacial, cuyo destino era el bautizado planeta Betelgeuse. Prácticamente desierto, lo que contrasta con su astro hermano, la vida se concentra en torno a enormes cañones que surcan la superficie. Los Iums, intrigantes seres pseudointeligentes muy adaptados al medio, despiertan la curiosidad de los primeros colonizadores.

Leo no podía dejar pasar la oportunidad de incorporar, de manera más bien torpe, personajes protagonistas de su primera incursión, y con cierta presión artificial, caben en cualquier viñeta, al precio de coherencia argumental. Uno de esos viejos conocidos, precisamente, será el conductor de toda la trama, siendo primero una lider desorientada, para terminar siendo un saco de hormonas y feromonas con piernas.

La odisea de los viajes espaciales, siempre una aventura arriesgada que despierta admiración y cierta angustia, se suprime con la gallardía de un autor más centrado en otros menesteres, que ignora deliberada y erróneamente tales distracciones.

Nuevamente, centra su atención en el aspecto más ecologista de un planteamiento libre como la colonización espacial. Queda claro, ahora sí, que no es el propio planeta que, cual Gaia, plantea contratiempos a la humanidad. Otra entidad más antigua y más sabia llegó antes, y su control sobre el ecosistema lleva de cabeza a cualquiera que quiera plantar su tienda. A pesar de todo, los seres humanos no están preparados para conocer a una raza más evolucionada; la agresividad natural otra especie la puede encontrar aterradora, yo mismo me avergüenzo a veces de pertenecer a la raza humana, bla, bla, bla. Un coñazo ecologista en toda regla.

Me deleita apuntar la escasa formación biológica del autor, pues ignora alegremente las leyes evolutivas. Eso sí, presta más atención a la presión ambiental antes de recrearse en la naturaleza de sus creaciones alienígenas; alguien le ha asesorado tras el esperpento de su primer volumen.

Pero no todo tiene que ser tan negativo. Concretamente, sus bellas ilustraciones justifican con creces la lectura del álbum, sobretodo en lo que respecta a hermosos paisajes e imaginativas criaturas, que compensan el, por otro lado, atrofiado sentido y control del tiempo narrativo. Además, el autor ha evolucionado con el tiempo, lo que queda patente con la mejora de expresividad facial de sus personajes, antaño lamentable.

Tan decepcionante como su anterior trabajo, puede que más, nos amenaza con un final completamente abierto, y la inminencia de una continuación, tan innecesaria como obligatoria. Su nombre, probablemente Cagliostro o Crataegus, más que nada para proseguir con la intención manifiesta.


Valoración: 4/10


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La Isla sin Sonrisa


GUION Y DIBUJOS: Enrique Fernández
EDITORIAL: Glenat
PVP: 12,95 €


Álbum tapa dura. 56 pgs color. 24 x 32 cm.

Otro ejemplo de álbum que ha terminado en mis manos debido, fundamentalmente, a la entrevista que mantuvo su autor en cierto programa de radio volcado en el mundillo de los cómics. Efectivamente, me refiero al Més enllà de la vinyeta, y aunque tarde, cumplo mis promesas y hago mis deberes que, en esta ocasión, son satisfactorios.

Un geólogo malencarado desembarca en un decadente islote, empeñado en realizar su monónota y simple tarea sin interrupciones. Es la tristeza personificada, la ausencia de esperanza, la sonrisa perdida para siempre. Viene a recibirle una niña parlanchina, luminosa, risueña y tremendamente imaginativa, que no abandonará su determinación por despertar una sonrisa en el rostro sombrío del recién llegado.

Una historia que se sirve del contraste de dos determinaciones férreas para conformar una sola imagen. El desespero de un hombre, enfrentado a sí mismo por la actitud ilusionada de una mocosa. Una imagen onírica, de fabulosa fantasía infantil recogida en una actitud por la vida. La inocencia de una criatura, arma imbatible contra los avatares de un destino a menudo cruel. Desde Koma no descubría un título tan sencillo y tan profundo, que firmaría incluso el mismo Miyazaki para una de sus producciones.

Enrique Fernández se sirve de su estilo gráfico como integrante fundamental de la narración. Tal es el punto, que se construye la hermosa historia a partir de esos dibujos animados, aun estáticos en el papel, tal es la limitación y la belleza del cómic.

Todavía húmedos tengo los ojos, debido sobretodo a la primera mitad del volumen, donde exploramos el vacío que enfrenta un ser humano, afianzado en la soledad y el pesar. La conclusión, cual arbol cuyas ramas apuntan a las estrellas, enfoca una apuesta sita en la fantasía, un género que aplaudo, pero cuya idoneidad en este punto tiene sus contraindicaciones. Aun así, pocos méritos puedo restarle a estas alturas, y no me queda otra que recomendar su lectura.


- Pensé que el lobo iba a atacarte.
- ¿Por qué? No he hecho nada malo.

- No tiene nada de especial.
- ¡Claro! ¡Porque aquí son todas iguales, pero ésta la he cogido de más allá, en un sitio donde era la única diferente! ¿Es o no es especial?



Valoración: 7,5/10

Las Aventuras Imaginarias del Joven Verne. La Puerta entre los Mundos



GUION: Jorge García
DIBUJOS: Pedro Rodríguez
EDITORIAL: Glenat
PVP: 12,00 €


Álbum tapa dura, 56 pgs color, tamaño 21,5 x 29 cm.

Un adolescente Jules Verne vive su primera gran aventura junto a su hermano Paul y su prima Caroline. El 31 de octubre de 1837, víspera de Todos los Santos, parten los tres en el Lady Rowena, de turismo a un islote mágico. Lo que a simple vista no es más que una excursión otoñal, se complica en una experiencia que sobrepasa la realidad y los lleva al mundo mágico de los sueños y las ilusiones oníricas.

Ganadora del 1er Premio Josep Coll de álbum de cómic convocado por l’Associació Professional d’Il.lustradors de Catalunya (APIC). Publicado en dos idiomas, catalán y castellano, por Glenat.

Una vez dispuesta la publicidad de la editorial, que siempre echa un cable a la hora de reseñar un título, contaré algo más personal sobre la obra. Tuve conocimiento de ella tras escuchar a sus autores en cierto programa de radio sobre cómics y demás (sí, el Més enllà de la vinyeta). Y basta que alguien me hable sobre un cómic, bien o mal, para que el gusanillo empiece a escarbar hasta tocar hueso.

Resulta curioso que nadie del país vecino se haya puesto manos a la obra con respecto al gran Verne, explorando su obra y vida, una veta rica y profunda para las historietas. Imagino que les frena cierto temor atávico, y las iras de colegas de mente estrecha, puristas de una idolatría ciertamente comprensible. Aquí en España somos menos estirados, sobretodo con personalidades extranjeras (díganselo si no a los responsables de El Jueves), y si podemos indagar en un filón sagrado pero suculento, poco nos cortamos.

No lo han hecho Jorge García y Pedro Rodríguez, dos autores de orígenes y proyectos divergentes, pero que han unido talentos para probar fortuna con una franquicia abierta, que bien puede abrirles mercados en Francia, país donde se inventó la palabra chauvinista. Les deseo suerte, pues la necesitarán.

Seleccionar esta etapa en la vida de Verne confiere enormes ventajas, pues pueden indagar en los orígenes de su imaginación desmedida, con cierto margen de maniobra, y siempre con gran cantidad de documentacón sobre su vida y obra a mano. Por desgracia, esta primera aproximación peca de poca profundidad, escasa familiaridad con unos personajes que, ya de por sí, están determinados. Un acercamiento a ese País de las Maravillas, pero con una Alicia desdibujada, y sin conejo blanco... o tal vez sí, representado por uno de los personajes más carismáticos que han concebido.

Esta es una tarea de dibujante, tanto como de guionista. Suele suceder en este mundillo, pero pocas veces con tanta sincronía como ésta. El estilo es apropiado, puede que más apto para un universo de aventuras que para un retrato del siglo XIX. Las estimaciones de entregas venideras son interesantes en este sentido, pues todavía estoy esperando la explosión de color y vitalidad, en un mundo rígido fundamentado en la ciencia y la razón, y representado con ocres y tonos átonos, sin vida. Cabe entender que el proyecto del dúo artístico incluye dicha transformación, en un futuro espero que inmediato.

Como si no tuviéramos suficiente con una novela gráfica, nos narran unos capítulos, a modo de epílogo, que relatan cierto posible y ficticio encuentro entre los artistas y el joven Verne, dando el imaginario pistoletazo de salida a esa serie que pretende ser fantástica, pero que todavía anda en pañales.

Inmediatamente, los visitantes se abrazaron y se entregaron a las más extravagantes muestras de alegría, saltando, bailando, y riendo como idiotas, mientras yo los contemplaba atónito.


Valoración: 4/10

El Clavo



GUION: Rob Zombie, Steve Niles
DIBUJOS: Nat Jones
EDITORIAL: Norma
PVP: 12,00 €


Este es un cómic de nombres propios. Los que aparecen como perpetradores de este esperpento, todos primeras figuras. Será prudente detenernos un momento en cada uno de ellos, para poder discernir el motivo de tamaño despropósito.

Rob Zombie es un hombre ligado, fundamentalmente, al mundo del cine. No me extrañaría que formara parte de un famoso grupo de trash metal o algo parecido. Su trabajo se resume estupendamente en una sala del museo de cera, y en su filme La casa de los 1000 cadáveres (si mi memoria espongiforme no me engaña). Su participación en el noveno arte es, aunque testimonial, cada día más presente.

Steve Niles es el nuevo niño midas del cómic de terror. Todo lo que toca se sobrevalora, desde su obra cumbre 30 Días de Noche. Aunque su talento es indiscutible, engorda su cuenta firmando esperpentos a la altura del betún, como es el caso. Cabe entender que es el encargado de depurar en viñetas la aberración de su colaborador, pero si es el caso, estamos ante, sin lugar a dudas, el peor trabajo de su carrera.

Nat Jones ilustra las páginas interiores, imagino que bajo las órdenes de algún mico amaestrado. Su experiencia dando tinta al género de terror le presupone cierta ventaja con respecto a otro aspirante, y debo reconocer cierta semejanza con maestros de décadas pretéritas, como Corben o Frazzeta (salvando las abismales distancias, claro está). A pesar de todo, correcto dentro de la mamarrachada.

Simon Bisley, portadista de élite, completa este póquer de estrellas del medio. Admito que vende, porque no ha perdido en ningún momento su mano derecha, y sigue siendo el mismo que, en su desmesura, sorprende y cautiva por grotesco y voraz. El de siempre.

Con todo esto, son capaces de parir una basura a doce euros el ejemplar. Unos moteros zombies, creo, destripando a la caza de una virgen, hasta que se dan de bruces con un luchador de wrestling chapucero. Se puede decir mierda en este foro?

Mierda.


Valoración: 1,5/10

Locke & Key #6. Alfa y Omega

wrapimgGUION: Joe Hill
DIBUJOS: Gabriel Rodríguez
EDITORIAL: Panini
PVP: 19,95 €


Tomo tapa blanda con solapas. 200 pgs color. 17 x 26 cm. Contiene Locke & Key: Omega 1-5 y Alpha 1 y 2 USA (IDW).

Desde mediados del 2011, más o menos cuando empezó a publicarse este título, me he empeñado en transmitir a mis semejantes las maravillosas sensaciones que me ha provocado su lectura. Ahora termina la colección, en su sexta entrega en nuestro país, y me siento capaz de recomendar Locke & Key a cualquier lector de cómics, aficionado o no al género de terror, amante de las buenas historias.

De eso se trata, básicamente: de cerrar todas las tramas, concluir acertadamente con las vidas de los personajes con los que nos hemos encariñado, o los que hemos detestado. Somos conscientes de su grandeza solamente cuando, repasando las páginas de este último volumen, cobran todo su sentido las muchas semillas que fueron plantadas a lo largo de la serie.

Huelga mencionar argumentos, a estas alturas. Una familia desestabilizada se muda al viejo hogar del padre muerto, que resulta albergar una fastuosa colección de llaves mágicas, y ocultar al tiempo uno de los más peligrosos secretos imaginables. Hay algún villano malévolo y astuto, y se lo hará pasar condenadamente mal a la familia Locke (sí una entidad familiar como protagonista; esto sigue siendo los USA) y a todo aqué que con ellos se relacione. Si el asunto termina bien o mal deberá juzgarlo usted, Lector Constante.

Referencia cruzada al margen, me quito el sombrero ante el buen hacer del guionista Joe Hill, un hombre que debería dejarse de zarandajas y dedicarse al mundo del tebeo, donde la sombra de su padre es tenue, y no tiene que firmar las paces con un espíritu omnipresente que todo lo supervisa. Además, con colaboradores como Gabriel Rodríguez, no puede tener ningún traspiés.

No se me ocurre ningún otro argumento para justificar mi asombro y devoción hacia esta obra, y no creo que sea necesario. Calzaos las chanclas cómodas, las de felpa con borlas, arrebujaos en vuestro sofá favorito, y gozad con una de las más fascinantes historias que puede ofreceros el noveno arte a día de hoy.


Valoración: 8,5/10


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