jueves, 28 de julio de 2011

Northlanders #5. Metal

wrapimgGUION: Brian Wood
DIBUJOS: Fiona Staples, Riccardo Burchielli, Becky Cloonan
EDITORIAL: Planeta
PVP: 15,95 €


Tomo tapa blanda, 192 páginas, color. Edición original: Northlanders #29-36 USA (2010-11)

Esta quinta entrega de la serie Northlanders no hace más que confirmar sospechas, afirmar el tono decadente que adopta tan interesante propuesta. Una serie Vertigo que narra el modo de vida de los duros norteños, inspiradores de leyendas y mitos, supervivientes a las condiciones de vida más duras, y a los fenómenos climatológicos más brutales. Una época en la que no eran raras violaciones, saqueos, y desmembramientos. Todo ello, rico pasto en el que proliferar historias adultas, crudamente mostradas.

Es aquí donde se demuestra la ñoñería en la que se ha acomodado el sello adulto, siempre abanderando la libertad creativa, pero costreñida a un estricto formato dirigido al tomo recopilatorio, y lucrativa de alabanzas y loares de un gran público, alejado por definición al tipo de historias que debería alentar. Este fracaso tiene además nombre propio: Brian Wood, quien no ha sabido tomar el relevo de sus antecesores al timón del sello adulto, y cuyas muestras para Vertigo provocaban altibajos intolerables, como coincidián quienes hayan seguido Demo o DMZ.

El libro se abre con un breve relato ilustrado por Fiona Staples (no la busques en la portada, pues han decidido obviarla). Un emprendedor navegante norteño, se arriesga más allá de los confines conocidos por el hombre. No puedo dejar de pensar que he leído este mismo argumento en otra parte.

El tronco del cómic lo compone la saga Metal, dibujada por Burchielli. Ya he dejado clara mi nefasta opinión sobre la calidad de esa ola de trabajadores italianos que han desembarcado en Vertigo, con lo que no voy a reiterarme; me limitaré a apuntar que, en esta ocasión, su labor es sorprendentemente adecuada. El protagonista es un herrero corto de entendederas, que por amor es capaz de asolar un imperio. Tenazmente perseguido, destruye cualquier muestra de identidad cristiana en su inútil huida hacia adelante. Si ignoramos el juego del gato y el ratón, ya utilizado previamente en este misma colección, y la implantación de una nueva religión que todo lo absorve en tierras norteñas, nos quedamos sin nada.

Cierra el tomo una historia en dos partes centrada en un viejo ermitaño, que aislado del mundo halla el cadáver de una joven. Al más puro estilo CSI, procurará desentrañar el misterio que esconde su muerte. Episodio mal trabajado, pero bien dibujado por Becky Cloonan.

Siguiendo las páginas que durante tres años han alimentado esta colección, puedo entender la decepción del lector habitual, ávido de crudas historias, que encuentra las mismas tramas de siempre en otro escenario distinto. Podría plantearme abandonar la serie, pero conociendo su fecha de caducidad (principios de 2012), realizaré un último intento. En mi opinión, sería interesante conservar la cabecera, pero descartando al actual guionista como maestro de ceremonias. Es una posibilidad por la que hace tiempo no apuestan en esta editorial, y relanzaría a autores semirretirados con afán de romper moldes. Y sobretodo, echaría a la calle, sin contemplaciones, a toda esa caterva de dibujantes italianos nacidos de la escuela Sclavi, que tanto daño han hecho al arte los últimos años.


Valoración: 5,5/10



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