martes, 14 de mayo de 2013

The Sandman Presenta. Los Chicos Detectives





GUION: Ed Brubaker
DIBUJOS: Brian Talbot
EDITORIAL: Planeta
PVP: 8,95 €


Prestigio 96 pgs color, tapa blanda, tamaño 17x26cm. Incluye The Sandman presents: The Dead Boy Detectives Nº1 a 4 USA.

Charles y Edwin nacieron en las páginas de una de las mejores colecciones de los ’90. Coincidieron dos muchachos implicados en un feo asunto, en una de esas escuelas para chicos donde abundan los abusos y las degradaciones. Cuando la Muerte acudió a cumplir el expediente, agobiada como estaba de trabajo, dejó un cabo suelto en la forma de unos chavales que deciden hacerse detectives.

Estoy hablando, naturalmente, de la serie The Sandman, del otrora ilustre Gaiman. No obstante, las aventuras de los fantasmas detectives proseguirían en el gran relato de La Cruzada de los Niños, pero acabarían un tanto aparcadas desde entonces.

Cuando supe de su regreso en una miniserie de la línea Vertigo, no cupe en mí de gozo. Se tomaron su tiempo en Planeta para proporcionarnos su lectura, pero entiendo que no es más que otro caso de deber cumplido, pues de lo contrario este cómic nunca debiera haber visto la luz.

Los chavales se ven envueltos en un caso detectivesco, en el que deberán hallar al hombre que succiona la vida de jóvenes callejeros. Por el camino aprenderán un par de trucos fantasmales, para ir haciendo méritos.

Parece una idea banal para una historia, más aún si el nombre de Brubaker está detrás; no olvidemos que es el mismo hombre que revoluciona el género negro con su serie Criminal. Pues efectivamente, la base es tan trivial como el desarrollo.

Aparecerán un par de caracteres evocativos de los buenos tiempos, como el holandés errante de Johanna Constantine (que no era holandés, por cierto), o la cargante Hettie la loca desde las páginas de The Dreaming. Por lo demás, anodina trama conducida con absoluta desgana, impropia de un talento como el que lo suscribe.

Los dibujos son otro desengaño. A pesar de ser Bryan Talbot el responsable, nunca había visto un trabajo suyo tan distinto de sí mismo. En estos casos, suelen echarle la culpa al entintador, pero tratándose de Leialoha, cuesta mucho de creer.

Alguien debería explicarme, algún día, cuál es el maldito criterio que utilizan para incluir algunos títulos bajo el sello adulto de esta editorial. Hasta entonces, seguiré catalogando estas estrategias como tomaduras de pelo, o lo que es peor, ocasiones perdidas.


Valoración: 3/10

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