viernes, 31 de mayo de 2013

Superior

wrapimgGUION: Mark Millar
DIBUJOS: Leinil Yu
EDITORIAL: Panini
PVP: 19,95 €


Tomo tapa dura, 18x28 cm., 200 pag., color. Contiene Superior 1-7 USA (2012).

Curioso cómic, que se me pasó por alto en primera instancia, gracias a cierta capacidad de supervivencia engendrada para evitar productos dirigidos con mala leche. Si alguien no ha entendido este comentario, debería echar un ojo a otros proyectos de línea semejante perpetrados por Mark Millar, como su nefasta secuela de Kick-Ass, o el esperpento revitalizado con intereses cinéfilos de Némesis (todavía debe costarle ir al baño al tipo que le concedió cierto galardón en una expo de cómic madrileña).

Pero nunca es tarde si la dicha es buena, y ahora me alegro haberle dado una oportunidad a este título, del que bien puedo diferenciar dos segmentos. La primera mitad, homenaje a los tebeos de superhéroes, y al inolvidable pastel de manzana, icono gráfico y moral para generaciones de lectores y autores. Y la segunda mitad, la típica bazofia alimentada para justificar la venta de una historia de género.

La trama se centra en Simon, un muchacho que padece una terrible enfermedad degenerativa, esclerosis múltiple. Si te lo preguntas, no, no tiene cura. Todo terminará un mal día con su corazón gritando basta, y ese momento siempre tarda en llegar, pero llega demasiado pronto. De repente, por gracia divina (o casi), adquiere multitud de maravillosos poderes, que lo convertirá en una clara representación del superhombre. Lo mejor? Ser capaz de mover los dedos de los pies. A mí también se me saltan las lágrimas.

Al final todo resulta ser un plan lamentable de una entidad malevolgica, una pena de giro argumental que destroza una buena historia, para justificar las hostias como panes. Incongruente manera de empaquetar una tragedia realista, con mallas y capas de por medio, para estropear una trama con tanta perspectiva.

Entiendo que, para ilustrar las páginas, hayan optado por Leinil Yu, un muy capacitado dibujante que se regodea en las amplias perspectivas, algo con lo que se desenvuelve mucho mejor que con los planos cortos. Lástima que de estos últimos hay muchos, y sus carencias te golpean demasiado a menudo como para pasarlas por alto.

Poca culpa tiene este señor del desbarajuste final, en cualquier caso. Puedes centrar un capítulo en los padres del protagonista, que sufren de cerca la espantosa enfermedad, y luego deben afrontar (de nuevo) su misteriosa desaparición. Pero es mejor convertir a un mocoso en un gigante verde hipermusculado, y regalar a los aficionados las previsibles escenas de lucha. Por eso me resulta tan difícil puntuar esta obra, pero al final acaban imponiéndose la sensatez y la coherencia. Una lástima.


Valoración: 5,5/10


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