miércoles, 1 de junio de 2011

La herencia del Coronel

wrapimgGUION: Carlos Trillo
DIBUJOS: Lucas Varela
EDITORIAL: Dibbuks
PVP: 16,00 €


Tomo tapa dura. 102 pgs color. 17 x 24 cm.

Esta es la historia de Elvio Guastavino, un tipejo que está rematadamente loco, chiflado, demente, orate, lunático, majareta; no está en sus cabales, le falta un tornillo, se le ha ido la chaveta; en definitiva, está muy mal de la cabeza. Se da la circunstancia que trabaja como funcionario público en una gris oficina ministerial, pero eso no se lo vamos a tener muy en cuenta. Todo lo contrario que sus antecedentes familiares, verdaderamente terroríficos.

Hijo de un coronel en funciones durante la agria y reciente dictadura argentina, que sigue tiznando de vergüenza a todo degenerado que perpetúa la idea del perdón, del mirar a otro lado mientras cuerpos torturados, vejados, violados y humillados se descomponen en anónimas fosas comunes. Hijo de una perturbada y confundida mujer, criada en el más estricto dictado religioso, el de la cruz, el de apoyar actuaciones endemoniadas en favor de perpetuar un estado conveniente, para mayor gloria de la santidad.

Pero al fin y al cabo, Guastavino no parece más que un triste y patético insecto ávido de un tórrido e imposible deseo sexual, protagonizado por una exquisita muñeca, artesanía austríaca del siglo XIX. Moverá su mundo en torno a satisfacer una necesidad que nace en su propia psique, la de profanar la inocencia y virtud de una fuente inerte de promesas. El auténtico motivo de su desvarío se conocerá, no obstante, tras desvelar los misterios que envuelven su juventud, y que cubrirían de vergüenza e ignonimia a cualquier hijo de buen cristiano.

Carlos Trillo es bien conocido por estos lares por ser un autor muy prolífico, y no faltan en su haber obras de todo tipo y talante. Ahora, como buen argentino, reflexiona sobre la condición humana, la actitud del vecino, del ser humano que descubre su lado más siniestro y luego, cuando amanece y se retiran las sombras, oculta su faz bajo el ala.

El dibujo de Varela se hace partícipe de su voluntad, mostrando el aspecto más desagradable del relato, incluyendo la tortura, bajo un irreal manto caricaturesco, mofándose cuando conviene de las estructuras y los estamentos que todavía rigen en el país.

Tenebroso y escalofriante muestrario de la cotidianeidad que alcanza una sociedad, una vez ha asumido la pobredumbre que se oculta bajo el uniforme caqui y las buenas palabras, así como promesas y recomendaciones. Nos damos por enterados, porque lo que aquí ocurrió ayer, allí ocurre ahora, y allá ocurrirá mañana.


Valoración: 7/10


No hay comentarios:

Publicar un comentario