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martes, 18 de febrero de 2014

El viejo Logan

wrapimgGUION: Mark Millar
DIBUJOS: Steve McNiven
EDITORIAL: Panini
PVP: 21,95 €


Tomo tapa dura, 18x27 cm., 240 pag., color. Colección Marvel DeLuxe. Contiene Wolverine v3, 66-72 y Old Man Logan Giant-Size Special (2008-09).

Han transcurrido cincuenta años desde que los villanos se organizaron. Poco pudieron los héroes en una proporción desfavorable de treinta a uno, una galería de enemigos particular que cada uno se había forjado durante décadas de enfrentamientos, lo más dispares posible para promover las ventas de tebeos.

Los buenos mordieron el polvo, al menos los que no clavaron la rodilla. Hawkeye todavía pasea sus huesos por esos lares, supongo que debido a que una vez fue rival del Capi. Lobezno, nuestro protagonista, ha sentado la cabeza, formado una familia, y transigido en el pago de unos impuestos a los caciques de pacotilla del lugar, descendientes de Hulk. Menudo panorama.

La fiesta comienza cuando Logan y el arquero se embarcan en una travesía por las carreteras de la extinta USA, de costa a costa, en el auto que fuera de Parker, ese que regalaban los padres despistados en Navidad. Qué fue de la tierra de las oportunidades, cuando los malos tomaron la sartén por el mango? Lo sabremos después del paseo.

Otro trabajo de la factoría Millar, dispuesto a salpicar con sus geniales y extremas ideas, sin importar la fastidiosa continuidad que soportan los personajes Marvel. Mejor aún, se toma la libertad de utilizar toda su mitología, sin requerimientos ni obligaciones. El sueño de cualquier guionista aficionado desde niño a los superhéroes.

El dibujante Steve McNiven ha sabido, por su parte, caracterizar a unos personajes muy familiares, pero también muy perjudicados por el tiempo y la ceniza. El más espectacular, por supuesto, el viejo Logan, hasta el punto de que se ha ganado un lugar privilegiado en el imaginario particular del lector. Otra faceta diferente para el tipo de siempre.

Tenían razón mis amigos cuando me recomendaron esta miniserie. Peca de carencias y trastabilla entre una multitud de propuestas fallidas, pero gozas con la sangre y los menudillos, con una amistad sincera y una rivalidad ancestral, todo condimentado con el sabor del viejo y querido western.


Valoración: 6,5/10


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martes, 12 de noviembre de 2013

Super Crooks

wrapimgGUION: Mark Millar
DIBUJOS: Leinil Yu
EDITORIAL: Panini
PVP: 15,00 €


Tomo tapa dura, 19x28 cm., 128 pag., color. Contiene Super Crooks: The Heist 1-4 USA (2012-13).

Lo ha vuelto a hacer. Mark Millar es todo humo y espejos, pero debemos reconocerle el talento para vender su material como si fuera oro puro. Aquí me ven a mí, delante de un buen montón de tebeos entre los que elegir, y la cartera llena. Y aún después de sus Kick-Ass, y su Nemesis, ansío encontrar un buen ejemplo de su indiscutible talento. Pero resulta que soy tan bobalicón como el lector medio.

El señor había sido ya recompensado en alguna feria del cómic madrileña, seguramente por sus proyectos futuros colaborando con apellidos castellanos. Se nos puso cara de memos, pero aguardamos la lectura de material referido antes de cargar nuestras palabras. Y ahora ha llegado el momento de despotricar.

Resulta que un grupo de ladrones con superpoderes abandonan los USA, cansados de tanta capa heroica, y buscan pastos más verdes en las islas afortunadas. Un golpe maestro en tierra de guardias civiles, sin que nadie pueda levantarles la mano. Suena interesante, pero el guionista lo resuelve implicando a unos supervillanos como víctimas, arrojando al cieno la idea principal.

Esta pantomima disfrazada, esta circunspecta historia ya un millón de veces revisitada, es ilustrada por un Leinil Yu bastante correcto, jugando con sus perspectivas y planos amplios. Parece que se han visto recompensados como un equipo de trabajo competente y bien avenido. Les auguro un buen montón de exitosas colaboraciones futuras.

Para echarte unas risas, y poco más. Lo que más me molesta es esa capacidad de algunos para tomar el pelo al ciudadano, un talento natural en políticos de todos los colores, y ahora al parecer también en autores de tebeos. Yo he picado, pero como buen español, me regocijo en la idea que muchos otros también han salido perjudicados.


Valoración: 4/10


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miércoles, 6 de noviembre de 2013

Kick-Ass. Hit-Girl

wrapimgGUION: Mark Millar
DIBUJOS: John Romita Jr
EDITORIAL: Panini
PVP: 15,00 €


Tomo tapa dura. 136 pgs color. 18,5 x 28 cm. Contiene Contiene Hit-Girl 1-5 USA (2012-13).

Cómic ambientado en el universo Kick-Ass, que argumentalmente tendría su hueco entre la primera y la segunda parte de este título. Quién es la absoluta protagonista en esta ocasión? Pues nada menos que Hit-Girl, el mejor triunfo que se les podría haber ocurrido a los autores.

Cabe señalar que ahora se hace necesaria su lectura, más aún si piensas ir al cine de tu centro comercial más cercano y pagar por la secuela de la película; ésta contiene material contenido en el segundo cómic de la saga, pero también de este mismo ejemplar en particular. Ignoro la calidad esencial del filme, pero entiendo que eso poco importará al fan incondicional.

Millar vuelve por sus fueros, retomando ese personaje tan carismático que tan bien le sentó a la historia original, y que había apartado de la secuela comiquera. Con ayuda del calzador y de la inapetencia del lector crítico, cuela con unas cuantas escenas protagonizadas por la pequeña psicópata de Mindy, que ahora sabemos también padece de esquizofrenia. Una joya, la muchacha, que mantiene una edad coherente en la viñeta, pero que todos anhelamos verla crecidita en carnes y hueso, al menos en la pantalla.

Bien orientado el encarrilamiento de su vida familiar y escolar. Lamento que no hayan profundizado en el problema del “bulling”, una conducta tan habitual como cruel y destructiva, y que parecía apuntaba tendencia a ser tratado en el cómic. Me limito, pues, a gozar de los típicos momentos pasados de vueltas excesivamente violentos y casquivanos.

Me sorprende el oficio de Romita Jr, que mejora en el trazo de algunas viñetas, lo suficiente para comparar con el despropósito que nos vende cuando le apetece. Ha sabido aceptar con humor las salvajes críticas a su labor, hasta el punto de incluir un par de chascarrillos sobre la naturaleza enana de la protagonista, por aquello de que un ser humano tiene tres cabezas de altura, según su baremo personal.

Oportunista, facilona, y previsible, esta obra entretiene y divierte a su pesar, si eres capaz de obviar las trampas de guión que abundan gracias al buen hacer del fullero Millar, cada vez más versado en esas lides. Todo sea para encajar en el mismo universo que los billetes, y que no falten.


Valoración: 4/10



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viernes, 31 de mayo de 2013

Superior

wrapimgGUION: Mark Millar
DIBUJOS: Leinil Yu
EDITORIAL: Panini
PVP: 19,95 €


Tomo tapa dura, 18x28 cm., 200 pag., color. Contiene Superior 1-7 USA (2012).

Curioso cómic, que se me pasó por alto en primera instancia, gracias a cierta capacidad de supervivencia engendrada para evitar productos dirigidos con mala leche. Si alguien no ha entendido este comentario, debería echar un ojo a otros proyectos de línea semejante perpetrados por Mark Millar, como su nefasta secuela de Kick-Ass, o el esperpento revitalizado con intereses cinéfilos de Némesis (todavía debe costarle ir al baño al tipo que le concedió cierto galardón en una expo de cómic madrileña).

Pero nunca es tarde si la dicha es buena, y ahora me alegro haberle dado una oportunidad a este título, del que bien puedo diferenciar dos segmentos. La primera mitad, homenaje a los tebeos de superhéroes, y al inolvidable pastel de manzana, icono gráfico y moral para generaciones de lectores y autores. Y la segunda mitad, la típica bazofia alimentada para justificar la venta de una historia de género.

La trama se centra en Simon, un muchacho que padece una terrible enfermedad degenerativa, esclerosis múltiple. Si te lo preguntas, no, no tiene cura. Todo terminará un mal día con su corazón gritando basta, y ese momento siempre tarda en llegar, pero llega demasiado pronto. De repente, por gracia divina (o casi), adquiere multitud de maravillosos poderes, que lo convertirá en una clara representación del superhombre. Lo mejor? Ser capaz de mover los dedos de los pies. A mí también se me saltan las lágrimas.

Al final todo resulta ser un plan lamentable de una entidad malevolgica, una pena de giro argumental que destroza una buena historia, para justificar las hostias como panes. Incongruente manera de empaquetar una tragedia realista, con mallas y capas de por medio, para estropear una trama con tanta perspectiva.

Entiendo que, para ilustrar las páginas, hayan optado por Leinil Yu, un muy capacitado dibujante que se regodea en las amplias perspectivas, algo con lo que se desenvuelve mucho mejor que con los planos cortos. Lástima que de estos últimos hay muchos, y sus carencias te golpean demasiado a menudo como para pasarlas por alto.

Poca culpa tiene este señor del desbarajuste final, en cualquier caso. Puedes centrar un capítulo en los padres del protagonista, que sufren de cerca la espantosa enfermedad, y luego deben afrontar (de nuevo) su misteriosa desaparición. Pero es mejor convertir a un mocoso en un gigante verde hipermusculado, y regalar a los aficionados las previsibles escenas de lucha. Por eso me resulta tan difícil puntuar esta obra, pero al final acaban imponiéndose la sensatez y la coherencia. Una lástima.


Valoración: 5,5/10


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lunes, 29 de abril de 2013

1985

wrapimgGUION: Mark Millar
DIBUJOS: Tommy Lee Edwards
EDITORIAL: Panini
PVP: 16,00 €


Tomo 160 pgs color, tapa dura, tamaño 17x26 cm. Colección Marvel Deluxe. Contiene Marvel 1985 1-6 USA (2008).

Una advertencia para los habituales: si bien se trata de una reseña de la obra 1985, publicada muy recientemente por Panini, yo poseo las tristes grapas con las que la editorial marcaba sus contundentes pasos en nuestro país. Y no eran baratas, las bastardas, pues cada tebeo de las narices rondaba las 600 cucas (y fueron tres en total), unos precios muy lejos de los populares marcados en la década dorada; y te sisaban portadas, los listos. Espero que hayan corregido tales deficiencias en esta última versión, pero no puedo corroborarlo.

La historia del chico malo de la Marvel, Millar, postulaba la posibilidad que el universo 616 (he acertado?), pudiera relacionarse con el nuestro, aburrido y mediocre. Los villanos de toda la vida se colarían en nuestros barrios, creando el caos y la destrucción (es lo que hacen para ganarse la vida, sin preocuparse por molestas motivaciones). En medio de la singularidad, un niño avezado en los asuntos superheroicos, típico ejemplo de mocoso entrometido que cree todo gira a su alrededor, pero en realidad llega cuando el asunto ya está encauzado. Los ’80, claro está.

El guionista había tramado un plan maligno: elaboraría el tebeo mediante imágenes reales, como una fotonovela. La sensatez acudió en su ayuda, a tiempo de evitar que miles de aficionados a los supers advirtieran la facha de unos tipos reales en pijamas coloridos, y adquirieran sentido de la vergüenza ajena, lo que les obligaría a despertar, y abandonar la senda de los Marvel Zombies. La alternativa fue un tal Edwards, que debía reflejar las diferencias entre el mundo real, y el de dos dimensiones; sale bien parado, pero se pierde buena parte de la épica que acompaña a los héroes.

Hay dos elementos que quiero destacar de esta obra, y que me han llamado la atención por encima de otras particularidades: el primero es el gran contraste entre el mundo real y el fantástico, hasta el punto que auténticos milagros aquí, allá pueden pasar desapercibidos, tolerados como un ejemplo más de com portamiento o suceso extravagante apenas. No pierde, entonces, el universo imaginario parte de su magia esencial?

El otro elemento es sin lugar a dudas la crueldad de los villanos. En este nuestro mundo, libres de la amenaza de los héroes, dan rienda suelta a sus psicopatías, demostrando hasta dónde pueden llegar, y debo reconocer que me he sorprendido. Además, elegían demoler edificios ocupados, habiendo alguno disponible en construcción.

No se trata de una obra maestra, que ocupa un lugar privilegiado en nuestras lecturas soberanas. En verdad, para muchos puede tratarse de una lectura olvidable, pretenciosa en exceso, que no explota lo suficiente el momento más trascendente de cualquier aficionado al cómic: el encuentro personal con sus héroes de leyenda. Pero no me pueden discutir que tiene algo, un pedazo de la magia habitual de las historias que nos regocijaron en los ’80, para los que tengan la suerte de recordarlos. Solamente por eso, merece la pena dedicarle cierto tiempo en nuestra butaca de lectura, y regodearnos con la experiencia.


Valoración: 6/10


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jueves, 25 de octubre de 2012

Kick-Ass #2

wrapimgGUION: Mark Millar
DIBUJOS: John Romita Jr
EDITORIAL: Panini
PVP: 19,95 €


Tomo tapa dura. 200 pgs color. 18,5 x 28 cm. Contiene Kick-Ass 2 1-7 USA (2010-12).

Hace algún tiempo, el rebelde y disparatado Millar nos sorprendía una vez más, en esta ocasión presentando a un chaval cualquiera, un anónimo representante del término medio, estudiante de un instituto mediocre. No obstante, su gran afición por los cómics (entre otras cosas), le impulsó, un buen día, a disfrazarse y ocultar su identidad, mientras vagaba sin rumbo por las calles de la ciudad. Había nacido un fenómeno.

La idea resultaba novedosa, y me convenció el planteamiento sereno que utilizó el guionista. De hecho, si tus héroes son guitarristas o cantantes, no tardas en formalizar un grupo de rock con tus colegas. Qué hay de embutirse unos leotardos y unas mallas, y pasear por las azoteas del barrio? El triunfo estaba escrito en el destino de esta obra.

Incluso se rodó una película, con cierta repercusión en los medios generalistas. Ello implica beneficios a mansalva, y la presión para una secuela se incrementa. Circunscribir que debía aparecer en viñeta con anterioridad era una obviedad, y el mismo equipo artístico se puso manos a la obra.

Esta segunda parte es, pues, una consecuencia inevitable, aplicada al guión más básico que se te puede ocurrir. Grupos de héroes y villanos haciendo lo que se supone que hacen los bidimensionales. Los buenos se reúnen en cuarteles secretos y planean obras de beneficiencia. Los malos masacran sin razón y ambicionan poder, riquezas, y sobretodo, caos.

El exceso de violencia gratuita es obligatorio, y tan esperado que ya no provoca impresión alguna. Por desgracia, es el único recurso argumental que todavía permanecía en el fondo de la sesera de Millar, con lo que no podemos esperar nada mejor. Divertido e iconoclasta, pero ya totalmente previsible.

Pero la mayor desgracia es contar con Romita Jr para el arte. Y no es que realice una ardua labor, restringida a unos bocetos perfilados para que otros suden con el trabajo duro. A mi modo de ver, se convierte (junto con Gulacy y Milgrom) en uno de los peores dibujantes que aporta la industria, a menos que lo quieras contratar para diseñar los cabezudos de las fiestas del pueblo.

He disfrutado con la lectura de esta segunda entrega, pero echo mucho de menos el enorme trasfondo que servía como abono para una historia a priori inconcebible; se limita a proporcionar entretenimiento y humor zafio, previo el estreno de la inminente película (la auténtica gallina que proporciona huevos de oro, no te engañes).


Valoración: 3/10



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lunes, 5 de diciembre de 2011

Lobezno Enemigo del Estado




GUION: Mark Millar
DIBUJOS: John Romita Jr
EDITORIAL: Panini
PVP: 15,00 €


Libro 160 páginas color, tapa dura. Tamaño 17,5x26,5 cm. Contiene Wolverine vol. 3, 20-25 USA.

En mi conocido afán por explorar otros mundos, vivir otras vidas, y ponerme en el traje y la piel de todos los lectores de cómics que nunca seré, aquí me tenéis con un lote de obras con Lobezno de protagonista. La alternativa era un sorprendente ejemplar ilustrado por Das Pastoras, pero el tándem creativo de Kick Ass parecía más oportuno, así que le hinqué el diente.

El cómic en sí no vale una colilla aplastada. Millar se sale por la tangente, creando una situación que el propio Ennis insiste en catalogar en el prólogo de inesperadamente ingeniosa, pero me sigue pareciendo un mojón flotando sobre el café que ya he consumido a medias.

Logan es asesinado y resucitado por los villanos, para que sirva al mal, y ejecute planes retorcidos, como robar los planes de una megabomba con otro nombre. La excusa para enfrentar al héroe contra otros de su calaña, eliminando a enfermeras y soldaditos, pero procurando no mellar en los auténticos súpers (ese es el conflicto y verdadero rompecabezas para un guionista que, cuando requiere, también se pliega por encargo).

Miento, sí hace algo significativo, aunque sea fuera de plano. Desvelo que se cepilla a uno de los primera línea de la editorial, demostrando iniciativa y valía argumental: muere un tal Hornet, a quien todos lloraremos en un funeral a la altura del betún.

El espectáculo viene confirmado con la colaboración de un dibujante hot, quien definitivamente entra a formar parte de ese selecto e indigno corpúsculo que conforman ilustradores cuya labor más o menos desprecio. John Romita Jr se une así a Al Milgrom y a Paul Gulacy en el fondo de la cisterna para montar una fiesta (opinión personal y subjetiva, apunto para no despertar rencor).

Mamotreto que no desprestigia la trayectoria del personaje, por mantener la línea de calidad acostumbrada. Si esta es una de sus sagas recomendadas, lloro por los aficionados al noveno arte que todavía gozan con las andanzas del enano en amarillo.


Valoración: 2,5/10


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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Kick-Ass

wrapimgGUION: Mark Millar
DIBUJOS: John Romita Jr
EDITORIAL: Panini
PVP: 19,95 €


Tomo tapa dura. 224 pgs color. 18,5 x 28 cm. Recopila: "Kick-Ass #1-8" USA.

Ha pasado más de un año desde su publicación en España, y parece un buen momento para su relectura, habida cuenta de la inminente secuela que ya disfrutan los americanos. Si bien en su momento levantó ampollas entre los aficionados al medio, e incluso despertó rivalidades entre hermanos pammhgeros, el tiempo puede haber precipitado los posos, y podremos atender esta reseña con la conveniente distancia emocional.

Dave Lizewski es un nombre ya depositario de la leyenda fandom, y se corresponde con un chaval amante de los cómics de superhéroes (los buenos, de Buffy y Nova, no la morralla de fotocopia). Un buen día, decide cruzar la frontera que separa la idea de su desarrollo, y embutido en un llamativo uniforme, impartir justicia en las calles de su ciudad.

Qué motivos impulsa a un ser humano a disfrazarse, cubrirse el rostro, y jugarse el pellejo ante asuntos que no son de su incumbencia? No encontraremos en este cómic las respuestas, dejando estos comprometidos dilemas a otros maestros, pero ya metidos en el fregado, podemos disfrutar de las consecuencias.

Mark Millar ha demostrado ser uno de esos guionistas que, cuando se les deja manga ancha, son capaces de liarla parda; sin lugar a dudas, lo ubico en ese podio artístico donde se encuentran cómodos los más relevantes narradores modernos del medio. Y aquí se aleja de comprometidos y sesudos fundamentos psicológicos, algo que pide a gritos la trama de la historia, y se centra en pasar un buen rato, entreteniendo al personal y pringando de sangre y sesos los márgenes de la viñeta.

Y el cómic logra sus pretensiones a pesar de contar con Romita Jr, un dibujante artesano que domina relieve y volumen, pero que trata sus personajes como si hubieran recibido un golpe con la tapa de la basura en todo el morro (algo que ocurre a veces). Si eres de los que no sienten admiración por sus genes, hubieras optado por una amplia variedad de substitutos.

Es inevitable dirvertirse con este cómic, aunque para ello debas seleccionar fragmentos en los que la trama y el papel protagonista se echan a un lado, y son el dúo destructor (formado por un dedicado padre y su hija) los que dan un paso al frente y llenan la página con su presencia y sus acciones.

No hace falta un trauma para que quieras llevar una máscara. No hace falta que maten a tus padres, ni rayos cósmicos, ni anillos de poder. Sólo la combinación perfecta de soledad y desesperación.

De repente, setenta años de tebeos tenían sentido. Al fin entendí por qué los superhéroes van de dos en dos, y no era porque se sintieran avergonzados. No era porque se sintieran un poco menos idiotas andando con otros que llevasen máscaras y capas. Se trabajaba en equipo por una sencilla razón: era divertido.



Valoración: 7/10


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