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martes, 12 de noviembre de 2013

Las Serpientes Ciegas

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GUION: Felipe Hernández Cava
DIBUJOS: Bartolomé Seguí
EDITORIAL: BD Banda
PVP: 16,00 €


Álbum 72 pgs a color, tapa dura, tamaño 24 x 32 cm.

Tiempo hacía que tenía pendiente esta lectura. Encumbrada a las más altas cotas de reconocimiento, gracias a premios y condecoraciones de la más alta alcurnia, llamaba una y otra vez a mi puerta de obligadas lecciones. Un álbum galardonado con el premio del Saló, o el Premio Internacional del Cómic, tiene que ser, por lo menos, una obra excelente. Un primor, como mínimo, algo cercano a una obra maestra.

A menudo, sucede que albergo esperanzas huecas, nacidas por una predisposición natural, después de que un trabajo se me presente envuelto en papel de estraza, y una recomendación de las más altas esferas. Es entonces cuando, en caso de no cumplirse las mínimas expectativas, el batacazo de la decepción resulta más tremendo, por inesperado. Ya debería haber aprendido la lección, pero este cómic me devuelve a la realidad.

No se trata, sin embargo, de una obra de calidad menor, se me entiende. Hernández Cava sintetiza la madre de dos mundos en sus páginas. Por un lado, NY, la capital del mundo en pañales, enfrentándose al que será su rival por décadas con unos métodos que rayan el infantilismo. Por otro lado, el aspecto más pueril y descuidado de la que fue la última guerra romántica, donde se enfrentaron la libertad revolucionaria, y el autoritarismo infame.

Ninguno de ambos aspectos retratados con acierto. Lo hace con cariño, con esmero, pero pasa por alto tantos elementos al alcance de la mano, que obtiene un producto ligero, sin profundidad, sin intensidad.

Nos quedamos con el arte de Seguí, con el uso monocorde de la viñeta, pero imaginativo a la hora de regalar cromacidad a su dibujo. Poco interés puede tener su aportación a unos personajes demasiado planos, pero se le concede el mérito de manejarse en el entorno, sobretodo el urbano.

Excesivo regocijo ha despertado esta obra en la crítica, por lo que se amplia esa vasta inmensidad que me separa del criterio artístico convencional. Dado que el batacazo es de envergadura, y todavía escuece, esperaré a la opinión de otro pammhgero antes de lanzarme a la lectura del próximo flamante ganador de un premio similar, gracias.


Valoración: 4/10


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jueves, 3 de octubre de 2013

Hágase el Caos

wrapimgGUION: Felipe Hernández Cava
DIBUJOS: Bartolomé Seguí
EDITORIAL: Norma
PVP: 13,00 € c/u, 26,00 € total


Álbumes tapa dura, 22 x 29,5 cm., 48 pag., color.

Esta reseña se corresponde a la obra completa Hágase el Caos, publicada en dos volúmenes, titulados Lux y Umbra respectivamente. Pueden encontrarse, al menos hasta el momento, sin demasiadas dificultades. Afortunadamente, carecen de una cualidad que me he permitido corroborar: no son ignífugos.

No tengo por norma sentarme ante el teclado y escribir reseñas sobre cómics que no me han gustado; me resulta una costumbre tediosa, eso sin contar la pérdida de tiempo que supone. Más aún, cuando los autores son españoles, procuro encontrar el lado bueno de sus obras, ensalzándolo respecto a las ocasionales meteduras de pata. Todos estos buenos propósitos se han ido al garete en esta ocasión, vaya usted a saber el porqué.

La obra está inspirada en plena guerra fría, allá por los ’50, coincidiendo con una visita del dictador Tito a la capital inglesa. Para quien no lo sepa, el susodicho era un fascista de la talla de Hitler o Franco, pero en la antigua Yugoslavia. El protagonista se abre paso entre la maldita niebla londinense, portando un maletín con lo que, sabremos después, es una bomba destinada a asesinar al mandatario yugoslavo.

wrapimgEl ambiente es prometedor, y los escenarios están ocupados por personajes estereotipos del conflicto entre los bloques socialista y capitalista. Seguí logra una puesta en escena compuesta por grises y dudas, de la que ya no se desprenderá. La historia, en cambio, conviene dejarla justo en este punto, para no llevarse a desengaños.

El juego de espías está servido, cuando, al parecer accidentalmente, muere la madre del protagonista, nacida y criada en el país balcánico. Sucumbirá pronto a los encantos de la señorita que asignan a su vigilancia, y se dejará llevar por el romanticismo de la situación, y la promesa de respuestas.

Me ha molestado especialmente que Cava obviara el transcurso de la trama. Con un título como el que ostenta, este cómic se limita a presentar hechos históricos desde una perspectiva fría y alejada, y cuando adquiere cariz personal, corre un tupido velo, para no alterar la sensibilidad del lector. Aspiraba a encontrar, al menos en el segundo volumen, una postura más comprometida, pero la decepción fue la misma que situarme en una isla como Mallorca encapotada todo el tiempo.

Decepcionantemente fría, destaco tan solo la actitud de ciertos comandos terroristas bajo las filas del IRA, un tema mucho más fácil de abordar que las barbaridades de un dictador en la península ibérica, o esa manga ancha para aceptar viejos exiliados nazis. Se puede leer entre líneas, pero no en un trabajo con pretensiones didácticas históricas.


Valoración: 3/10



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jueves, 19 de mayo de 2011

Sarà Servito





GUION: Felipe Hernández Cava
DIBUJOS: Laura
EDITORIAL: Edicions de Ponent
PVP: 19,00 €


Álbum tapa dura. 80 pgs color. 22 x 31 cm.

Sarà Servito es una expresión italiana, y que me zurzan si conozco su significado, incluso ahora que he podido leer el álbum. Gracias al contexto, y a la familiaridad de la lengua vecina, seguro tiene cierta relación con la servidumbre que se establece entre dos personas, sexo carnal mediante.

Porque de eso no falta en estas páginas, ambientadas en una Venecia ya decadente, que conserva su espíritu indómito y su actitud derrotista, encaminada a su segura destrucción, impávida mientras sus rasgos se desdibujan y los olores de la putrefacción impregnan callejones y canales.

La protagonista es una joven con iniciativa, un cuerpo bendecido por el Creador, y una terquedad propia de su género. Ejerciendo el noble ejercicio de aliviar el estupor ajeno, a cambio de un intercambio justo de metal noble,  se ve involucrada en un turbio asunto político, con conspiraciones criminales, y la élite iconográfica de la ciudad metiendo mano donde se permita.

Pero esta trama pánfila que el gloriosamente galardonado Hernández Cava ha tejido para hilvanar la obra, no es más que una excusa para retratar la auténtica protagonista del cómic, ni más ni menos que la propia ciudad de Venecia. Tan hermosa y lánguida, condenada irremisiblemente al olvido y el abandono, participando del crepúsculo propio de toda urbe capital del mundo, con dignidad y sin vergüenza.

El resultado nunca sería el deseado de no contar con el arte de Laura, nombre bajo el que se identifica la dibujante. Su trabajo incide en el erotismo, y deambula con soltura en los límites de la pornografía. Unos ojos enormes sin pupilas provocan sobrecogimiento en el lector, que bien haría en desconfiar de la aparente torpeza nacida de la falta de perspectiva, o los planos desubicados; la intención es sibilina, y el estilo fuciona.

Difícil resulta catalogar este título, obviando la peculiar naturaleza picante del mismo. Si partimos de la base que vamos a conocer una ciudad vestigial, luciendo unos colores que emanan hedor de corrupción, entenderemos el objetivo que pretendían los autores, y que logran con creces.


Valoración: 6,5/10