
GUION: Eric Shanower
DIBUJOS: Skottie Young
EDITORIAL: Panini
PVP: 15,00 €
Tomo tapa dura, 16x26,5 cm., 208 pag., color. Contiene Marvelous Land of Oz 1-8 USA (2009-10).
Quién le iba a decir a
Lyman Frank Baum,
allá a principios de siglo XX, que con su elaboración de un mundo
fantástico y maravilloso iba a abrir la puerta a una exitosa serie, que a
la postre reescribiría las reglas de un género todavía en pañales.
Aunque su pasión era el teatro, sus novelas circunscritas en el universo
de Oz se convertirían en un fenómeno de masas, cual Harry Potter,
respetando el escenario, naturalmente. Fueron finalmente catorce los
volúmenes que completaría de la saga, amén de numerosos breves relatos,
que se completarían con la obra de otros autores, para engrosar la lista
de títulos hasta la cuarentena.
Ha llegado el momento de adaptar
estos relatos al noveno arte… otra vez. Pero en esta ocasión parece que
el proyecto va en serio, y es merecedor de la debida atención y
profesionalidad. El primero de los libros trasladados al cómic,
El Mago de Oz,
superó cualquier expectativa, y permite que el aficionado pueda
ilusionarse con la magnitud y posibilidades que restan abiertas.
Este segundo título,
El Maravilloso Mundo de Oz,
cuenta con el mismo escenario, y repite algunos protagonistas, como son
el querido Espantapájaros, y el inolvidable Hombre de Hojalata. Sin
embargo es Tip, un inconsolable mocoso esclavo de la tiranía de una
vieja bruja, el auténtico portavoz de la trama. Él, y una calabaza que
cobra vida con oscuras y aviesas artes, emprenderán el viaje de manual
que abre cualquier historia digna de ese nombre.
Hay que entender
que estamos leyendo una secuela con casi 110 años a sus espaldas, con
lo que puede encontremos poca originalidad en sus planteamientos; no se
confundan, ésta es la original, de la cual otras se hicieron reflejo a
lo largo de las décadas. Beber de la raiz proporciona cierta perspectiva
hacia otros esperpentos que surgen actualmente como insólitos.
Eric Shanower,
guionista escogido para esta serie, se encarga únicamente de la
adaptación, dejando la labor artística (de la que bien podría hacer
alarde) a un sobresaliente
Skottie Young.
Juntos, dan vida a una pléyade de espléndidos personajes estrafalarios,
que el tiempo y las circunstancias han convertido en arquetipos, pero
que me voy a entretener a desgranar.
Como he mencionado,
recuperamos a un Espantapájaros muy orgulloso de su propio cerebro, tan
sabio como él llegue a creerse, con el único límite a su inteligencia
que se imponga a sí mismo. Además, contamos con el Hombre de Hojalata,
ahora un emperador muy pagado de sí mismo, abrillantado para la ocasión.
El
niño protagonista, Tip, una excusa recurrente para conducir la trama,
lejos de la simpática inocencia de Dorothy, no termina de perfilar su
comportamiento. La calabaza es un recuerdo al huevo de Alicia, siempre
temeroso de quebrarse, acongojado ante nuevas experiencias que pueden
completarlo, pero también romperlo.
El caballete es el mejor de
los compañeros, mucho más que una simple montura, interpreta la
coherencia y la sensatez en un mundo variopinto. Un insecto de grandes
proporciones, dotado de una cultura descomunal, completa el grupo de
aventureros, proporcionando el chascarrillo ocurrente muy propio de la
época, pero que parece sacar de quicio a sus compañeros.
Pero mi
personaje favorito es Jinjur, una moza con pretensiones de conquista,
quien arma un ejército de mujeres para la toma de la ciudad de Oz. Qué
puedes esperar de una armada compuesta por féminas, pensando únicamente
en vestidos y joyas? Un repaso desproporcionado a las aspiraciones
feministas de la época, ahora inconcebible por políticamente
inapropiado, pero no voy a presentarme a unas elecciones.
Fabulosa
colección por la imaginería que despliega, por el cariño de sus
autores, y especialmente unos dibujos tan hermosos que quitan el hipo.
La edición de Panini es inmaculada, y aunque bien es cierto que podrían
mejorar la calidad del papel, eso incurriría en el muy competitivo
precio de venta al público. Un título con el evidente desgaste propio
del paso del tiempo, pero por lo demás, de imprescindible conocimiento
para los más peques de la casa.
- Oh! No sabía que había una guerra.
-
No tenías que saberlo. Lo hemos mantenido en secreto. Y teniendo en
cuenta que nuestro ejército se compone enteramente de chicas, es
extraordinario que todavía no se haya descubierto la rebelión.
Valoración: 7,5/10