jueves, 13 de junio de 2013

Fábulas. Hombres Lobo en el corazón de América

wrapimgGUION: Bill Willingham
DIBUJOS: Craig Hamilton, Jim Fern
EDITORIAL: ECC
PVP: 13,95 €


Tomo tapa blanda. 17x26 cm., 144 pag., color. Recopila Fables: Werewolves of the Heartland USA (2012).

Cualquier cómic que tenga en su cabecera la palabra Fábulas acaba situado en mi estantería, en la balda que tan longeva colección mantiene reservada. Y aunque he padecido el lamentable cruce de fábulas, o la decadencia de un interesante Jack, la mayoría de ejemplares cumple con los requisitos mínimos de calidad que exijo. La mayoría.

Incluso con el insigne Willingham implicado en este proyecto, el asunto ya comienza con mal pie, con una trama oculta destapada ya en la página cinco. Los dibujos correrán a cargo de Jim Fern y un tal Hamilton, que si bien demuestran su buen hacer en algunos pasajes, también plantan añoranza por el artista titular de la serie matriz. Y es que uno no puede estar en todas partes, haciendo de todo. Suspenso, pues, en el apartado artístico.

De paseo por el ancho país (USA), Lobo Feroz tropieza con una villa aislada, como la isla del doctor Moreau, donde los desdendientes de su propia sangre mantienen una oligarquía basada en una idea grupal, de manada. Todos hombres lobo, como figura en la portada del cómic, y todos arios y rubios y guapos. Solamente puede acabar de una forma, pero la inaudita inoperancia de nuestro protagonista dejará muchos cabos sueltos.

Inquirir en el vistazo que podemos echar al pasado del protagonista, ya una vez instalado en nuestra mundana dimensión, ejerciendo de sanguinario asesino de las tropas nazis en el Bosque Negro. Más allá de las semejanzas con otro lobo (o carcayú) de tebeo, interesante inspiración en una auténtica pesadilla para los soldados alemanes, que perpetraba matanzas en los nevados y ocupados bosques escandinavos. Entiendo que el parentesco no es casual en esta ocasión.

Me alegra observar que el sello Vertigo todavía significa algo para la editorial DC, pues no se cortan en mostrar alegremente genitales masculinos y femeninos, pezones y vello púbico (glandes todavía no), sin la menor vergüenza en seres humanos o lupinos. Sin la menor pretensión erógena, pero admito el valor de la propuesta.

Era necesaria esta intercesión? Con este guionista, nunca se sabe, pues siempre puede recurrir a tramas pretéritas para conciliar su historia. No obstante, me ha parecido forzada en exceso, poco verosímil en su desarrollo y conclusión. Claro que se trata de un tebeo con una fábula como protagonista; qué esperabas?


Valoración: 5,5/10


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